GRACE Abrí los ojos con algo de pesadez, me dolía el cuerpo, sentía que no había comido en días. Mi estómago se sentía demasiado vacío. Escuché voces. Cuando aclaré mi vista, eran Mía y Leo quienes estaban junto a mí. —¡Estás viva, Grace! —exclamó Mía. Leonardo se acercó a mí y me tomó de las manos. Estaba muy cansado; se veían ojeras bajo sus ojos y su barba crecida. No se veía nada bien. Recordé lo que había pasado, recordé que escuché un disparo y luego todo se tornó borroso. Desde ese entonces no recordaba nada. ¿Alguien me había disparado? ¿Pero quién? ¿Por qué me siento el cuerpo pesado? —Mi amor, estás bien. Pensé que te perdería —dijo Leo, dándome besos en la mano—. Mi vida sin ti no tendría sentido, Grace. Eres mi mundo, mi amor, no quiero volver a perderte. Te amo, Grace. —Y

