LEONARDO En medio de todos los disparos, me fui detrás de Gustavo y le disparé en la cabeza. El hombre cayó muerto en el suelo. Jason me miró con miedo. Entonces fui a por él. Lo apunté con mi arma en la cabeza y también le di un disparo. Ana y Sonia gritaron de dolor al ver a su esposo muerto. —¡INFELIZ! —gritaba Sonia—. ¡BASTARDO! —¡MI PAPÁ! —gritó Ana. —Eso mismo sintió Liliana cuando ellos le quitaron a su padre. —Leonardo, yo me puedo encargar de ellos —me dice Gabriel. Asentí. —¡ERES UN IMBÉCIL, TE MALDIGO, LEO! —gritó Ana, pero me giré porque no quería ver la escena. Escuché gritos y dos disparos más. Cuando me giré, Ana y Sonia estaban muertas también con un disparo en la cabeza. Todo había terminado. Los cabecillas de la mafia corrupta estaban muertos. Sin embargo, había a

