GRACE —Ven, vamos a caminar un poco —me dice mamá—. Creo que le hará bien al bebé. —Ella me toma de la mano y salimos a la playa. Sentir el calor tibio del sol, la brisa marina, el sonido de las gaviotas y el sonido de las olas del mar me hacían sentir tan bien, tan relajada. Era hermoso vivir acá, eso le voy a agradecer a Leonardo siempre. Fue un regalo traerme aquí. Llevaba un vestido playero e iba con unas sandalias. —Cuando era joven, solíamos venir a esta playa —me dice ella—. Teníamos una casa no muy lejos de aquí, pero después nos mudamos a la ciudad. —¿De verdad? —Sí. De hecho, acá fue donde conocí a tu madre: Luciana —me miró. Sentí algo en mi estómago cuando me dijo eso. Luciana: Liliana. Era mi madre. La verdadera. Y ella me había nombrado como ella. Hasta eso me quitaron l

