Ella no te ama Laura miró la cama vacía, había esperado ver a Andrés la noche anterior, incluso se había colado en su habitación y en su cama, pero el vaquero jamás llegó. La muchacha suspiró entre decepcionada y preocupada. En todos aquellos días que llevaban juntos, Andrés jamás se había faltado a dormir. —No vas a librarte tan fácilmente de mí —aseguró la joven. Laura salió de la habitación de Andrés, caminó directo a las caballerizas. —Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma —dijo con una ligera sonrisa. Laura cabalgó por varios minutos, buscó en varias parcelas, los potreros, incluso se atrevió a ir a los corrales de los toros de lidia, pero no había rastro de Andrés. —Señorita Quintana —saludó Laureano al verla recorrer los senderos que colindaban con los Montema

