Confesiones Laura miró el rostro serio de Andrés, por primera vez no sabía qué decir o de que hablar con el vaquero. Esta era la primera vez que viajaban sin discutir, sin sentirse obligada a ir con él. Laura no pudo evitar el ramalazo de culpa que le atravesó el corazón al recordar que la última vez que habían viajado de noche, había sido para ir al encuentro de su abuelo. —¿Estás bien? —preguntó Andrés al escucharla gemir. —¿Eh? —Laura no fue consciente del gemido que había abandonado sus labios sin permiso y que captó la atención de Andrés. —Has dejado escapar un gemido, ¿quizá fui muy duro contigo? —preguntó el hombre ajeno al verdadero motivo. Laura se sonrojó al escuchar las palabras del hombre. —Eres un idiota —murmuró Laura en tono bajo mientras se mordía el labio. Andrés

