LIANA ¡No sé qué era esto! Pero ¡era sensacional! Demasiado bueno, irreal, el viento contra mi cara, o tenía que decir mi hocico, sentir el suelo bajo mis garras, la velocidad, correr tras él, correr a su lado, el simple acto de correr de esta manera, esto no tenía precio. No imaginaba qué era todo eso. Esta yo, esta parte de mí, se sentía fuerte, imparable, en completa sincronía con aquel lobo que corría frente a mí. Ahora estábamos más unidos, había otro tipo de conexión que se creó con este cuerpo. ¡Increíble! Esto no dejaría de asombrarme nunca, creo que en toda mi vida podría cansarme de esto. Recorrimos tantos lugares, zonas, bosques, olvidándonos de todo y era como si mi cuerpo no se cansara, como si estas patas fueran capaces de correr por horas y horas, incluso días. Se mov

