Capítulo 31. Solo casualidades

1577 Words

Kosta estaba por completo sumido en la rabia y el dolor, una parte de él le decía que la culpa no fue solamente de Simón y Cándida, sino suya por desconfiando, por dejarse llenar de odio y alimentar su sed de venganza, solo él era culpable por hacerle daño a la mujer que más se sacrificó, a quien lo dio por todo, la que más lo amó y lo esperó. El nudo en su garganta le impedía tragar, en ese momento detestaba a todos, sobre todo a sí mismo, la rabia bulló en su interior como una poderosa fuerza queriendo ser liberada, esta se agitó como un peligroso volcán. —Por favor… s-suéltame… —pidió la mujer con un tenue tono de voz suplicante, sintiendo que las manos de Kosta, eran unas poderosas garras capaces de romper su cuello en pocos segundos. Y así era, el hombre estaba cegado y poco le p

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