Kosta vio la mirada de molestia de la niña, sus gritos provocaron que sus hermanos salieran. —¿Qué pasa? ¿Por qué gritas? —preguntó Esteban, sin dejar de observar a Kosta de forma sospechosa. —Fue un accidente… me tropecé sin querer. Me estaba preparando para invitarlos a comer a la mesa… aunque creo que ni siquiera lavándose la suciedad de las manos podrán tener las uñas limpias —manifestó dirigiéndose a los chicos, por la expresión en sus rostros sabía que los estaba molestando con su actitud, pero no tenía otra opción, tampoco quería darles falsas expectativas y que al final no resultaran ser sus hijos—. Deben cortarse las uñas. Llamó a una de las señoras para que les buscara un par de cortauñas. —¿Por qué debemos hacer eso? —preguntó Andy, un poco irritado, aunque no estaba tan mol

