–Bárbara... –podía escuchar la voz de Aarón en un susurro a través de la oscuridad, él zarandeaba de mi brazo con insistencia. –¡Bárbara! –abrí los ojos perezosamente ante su exclamación. Frenéticamente, observé todo el salón de clases, despabilándome por completo en un segundo. El lugar estaba vacío. Mierda. Me había quedado dormida durante la clase de Historia, aunque no debía ser una sorpresa para nadie. Ayer, durante mi primera noche viviendo con los Moore había tomado una de mis peores decisiones en la vida si no es que la peor de todas ellas. Había decidido dormir en el sofá de la sala de estar. Quería mantenerme lo más alejada posible del idiota de Hades, pero la vida estaba en contra de todos y cada uno de mis horrendos planes. El hecho de que lo quisiera lejos parecía atraerlo

