NAERYS
Llega el día de la fiesta de disfraces y no tengo ni idea de que como voy a ir vestida porque Violet ni mi madre me quisieron decir y desde que me desperté no han hecho más que tenerme en contra de mi voluntad en la habitación haciéndole cosas raras a mi rostro y mi cabello.
—¡Llego tu disfraz! —Violet entra a mi dormitorio con una gran caja y la deja sobre mi cama, frunzo el ceño.
—¿Por qué tengo la sensación de que lo que hay en esa caja no va a gustarme? —Violet se acerca y me besa en la mejilla.
—Te encantará, te lo aseguro —dice para después salir y dejarme sola.
Abro la caja, retiro el papel que lo envuelve.
—¡Es tiene que ser una broma!
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Después de ponerme mi disfraz, me siento algo insegura.
—¡¿Por qué se tarda tanto?! Ni que fuera un traje difícil de poner. —escucho la impaciente voz de Violet.
Me acerco a la escaleras y poco a poco voy bajando. Mis padres y Violet se quedan impresionados al verme.
—¿Cómo me veo? —pregunto avergonzada.
—No habra otra mas bella que tu Naerys —respondee mi hermana. Esto es raro, Violet nunca me había dicho algo como eso, ella siempre quiere ser el centro de atención. —Le falta algo.
¿Qué más falta?
Ella me entrega una pequeña caja, la abro y la respiración se me corta al ver la diadema de plata con una gran esmeralda en el centro.
—No puedes ser una princesa de las hadas sin tu corona —dice Violet con una sonrisa.
CAÍN
La fiesta de disfraces, no es nada del otro mundo, recorro el salón y solo veo a insulsos hombres hablando de cuánto dinero se han gastado, mujeres mirándome como si fuera un bocadillo jugoso, ahora me arrepiento de haber venido.
Las puertas del gran salón se abren y me quedo embelesado al mirarla, su vestido con detalles transparentes de telas rosas dan una visión de su esbelto y bien proporcionado cuerpo, sus largos cabellos castaños caen en rizos por su espalda y hombros. Es un hada en todos los sentidos, pequeña, hermosa y delicada.
Es simplemente perfecta...
La vigilo desde la sombras después de todo soy una cazador. Ella no parece contenta con tanta atención, diría que está enojada y no deja de lanzarle miradas fulminantes a la pelirroja que la acompaña.
“Mi hermosa Hada”-sonrío al ver su cara cuando prueba uno de los desagradables bocadillos que ofrecen, son espantosos yo me pregunto: ¿cómo pueden servir esas porquerías?
Veo a muchos buitres al acecho de mi pequeña hada y eso me molesta. Ella como puede se escapa y la sigo en silencio. Camina hasta llegar a la gran fuente que adorna el jardín, ella se acerca y con su mano roza el agua de la fuente.
—Voy a matar a Violet por haber mandado hacer este vestido —dice ella su voz suena delicada y fina.
Cada vez me siento más atraído. “¿Matar a la que mandó hacer el vestido? Yo quiero besarle los pies por hacerlo y darme la oportunidad de ver semejante criatura”.
—Puede que este hermoso pero todos me miran y lo odio —dice mi hermosa Hada.
Ella podría pasar por una criatura de cuentos fácilmente, es simplemente bella.
—No debería, usted se ve hermosa con ese vestido —respondo desde la sombras.
—Pero lo odio —me responde como si nada —Ya me preguntaba en qué momento me hablaría señor.
Me muestro ante ella y su sonrisa la hace ver más bella.
—Caín Black, miladi.
—Ya lo sé.
—¿Me conoce? —no recuerdo haberla visto antes de hoy.
—Yo a usted sí pero usted tal vez no me reconozca.
—¡Imposible! nunca olvidaría a una hada hermosa y perfecta como usted.
—Gracias por el cumplido Milord pero le aseguro que nos hemos visto antes, soy Naerys McAdams —dice con una sonrisa.
—Es un nombre poco común. ¿Qué significa?
—Originalmente era Nerys, de origen escoces que significa mujer noble.
—Así que estoy enfrente de una hermosa y noble hada. —digo acercándome mas a ella —¿Sabe miladi? he visto muchas mujeres hermosas pero usted tiene algo que hace que no pueda dejar de verla.
—¿Será mi pomposo traje o son mis extravagantes alas? —pregunta con ese toque de burla que me hace reír.
—No.
—Dudo que sea mi rostro, es normal y no tiene gracia hay muchachas mucho más hermosas allá adentro.
—Pero ninguna con una personalidad como la suya Naerys McAdams, usted es diferente a todas. —lady McAdams me mira arqueando una ceja.
—¿En qué sentido soy diferente a ellas, milord? —odio que me llamen milord pero que ella lo diga creo que... ¿me agrada?
—En primera es la única muchacha que conozco que no quiere llamar la atención aunque su vestido le hace imposible la tarea.
—Este disfraz no fue de mi elección milord, si por mí fuera ni siquiera hubiera venido esta noche.
—¿Acaso es antisocial? —pregunto con un toque de burla.
—Diría que soy alérgica a las personas estiradas con olor a pescado pasado. —retengo una sonrisa.
—Que gusto que pensemos igual Lady McAdams.
—Dejemos los formalismos para los demás Caín, estamos solos tú y yo así que dime Naerys —es directa, sincera, divertida, hermosa es demasiado perfecta para ser verdad.
—¿Cuántos años tienes Naerys?
—Dieciséis —¡Dieciséis años! Maldita sea es demasiado joven.
La mujer que pudo ser la perfecta para mí, la única que me atrajo en este fiesta y me dan ganas de volverla mi esposa aun es una pequeña niña, era obvio por su cara angelical.
—¿Qué tienes Caín? —pregunta con el ceño fruncido.
—Fue un placer conocerla Naerys, en otra ocasión volveremos a vernos.
—¡Espere, no se vaya! —no escucho más y regreso a la fiesta.
Ella es muy joven, busco una esposa no a un niña que aún debe estar en la escuela de señoritas.
NAERYS.
¡¿Y a él que mosco le picó?! Primero habla con tanta confianza y ahora se escapa como si le temiera a algo, debo admitir que valió la pena cada momento que pase a su lado... ¡Asco! Ya estoy empezando a sonar enamorada y no es así, no me puedo enamorar de un hombre con solo haberlo visto unas dos o tres veces.
Aunque estaba tan guapo vestido como un cazador, pantalones oscuros, botas altas negras, una camisa blanca encima un chaleco y acompañado de un abrigo de cuero n***o. Vuelvo a la fiesta y no veo por ningun lado a mi guapo rubio de ojos violetas.
¡Seguro se fue el muy hijo de...! Guarda compostura Naerys, no te enfades y mucho menos por un hombre. ¡¿Pero quién se cree?! Primero me habla, coquetea y después se va luego de que... ¡Oh! Creo que ya comprendí, él se marchó cuando le dije mi edad, de seguro el muy estúpido cree que por mi edad aun soy una niña mensa con pañales.
¡Ja! No está ni cerca de conocer a la verdadera Naerys, si él me cree una niña le demostraré que soy mucho más mujer que cualquiera. Visualizo a mi hermana entre los invitados, ella no perdió tiempo y ya tiene a cinco hombres rodeándola, solo les da miradas y sonrisas coquetas. Me acerco y me hago paso entre los babosos que la rodean.
—Disculpen caballeros pero tendré que robarles a mi hermana un segundo. —les digo con una sonrisa fingida. Arrastro a Violet lejos del salón a uno de los pasillos que dirigen hacia los retretes.
—¡Me acabas de arruinar mi oportunidad de cazar esposo!
—Si están tan interesados en ti volverán así que no me reclames, quiero pedirte ayuda.
—¿Tu? ¿pedirme ayuda a mí? Si no soportas que te diga que tienes que afeitarte ese bigote —me enfurezco y la pellizco en el brazo —¡Ayy! ¡tampoco hay que ser agresiva!
—¡Entonces deja el temita del bigote que no tengo!.
—¡Pero no es juego! tienes un bigote... —ella se calla al ver mi mirada asesina —Mejor me callo, nunca aprecias mis consejos para mejorar tu apariencia.
Ruedo los ojos.
—¡Ya basta! Nos estamos desviando del tema.
—Entonces dime lo que quieres. Tengo a cinco buenmozo caballeros, allá fuera en un nido de buitres que me los quitaran ¡habla de una vez! — dice exasperada.
—Bien quiero que me....