Clary
Un solo segundo es mas que necesario para cambiarlo todo, una palabra tal vez.
Quien diría que necesitaría tan poco para cambiar mi destino, quien diría que cuando estas a punto de caer rumbo al abismo, cuando no existe la mínima posibilidad de que nos podemos aferrar a la esperanza, una luz aparece, una que puede hacer que vuelvas a creer en la vida.
Mi mate.
Siempre supe que tendría uno, después de todo la Diosa Luna siempre nos ha tenido a cada uno un alma gemela, pero no sabia cuando lo conocería, no sabia si llegaría a conocerlo, menos al saber que el sentido de mi vida tendría fecha de caducidad.
Después de aquel primer encuentro, no tomo casi nada de tiempo ser alzada en sus brazos para comenzar a dejar esta mansión atrás.
Al sentir su cuerpo junto al mío, tener contacto de mi cuerpo con el suyo, todo mi ser puede sentir miles de revoluciones, como si toda mi vida hubiese esperado por esto, como si no existiera algo mejor en el mundo que ser llevada en sus brazos, mientras mis manos no paran de moverse en su pecho, tocándolo por sobre la tela, como si de esta forma me pudiera asegurar que es real.
No puedo mirar a ningún lado que no sea su cuerpo, quiero limitar mi visión a solo él, no necesito mas recuerdos de este asqueroso lugar, uno donde espero jamás regresar.
Mi atención esta mas que puesta en la mandíbula de mi mate, una que comienzo a detallar su dureza con gran precisión, mientras tanteo la musculatura de quien es mi alma gemela.
- nunca pensé que mi mate seria tan curiosa - muevo un poco mi rostro para observar mejor el suyo, admirando la sonrisa que me enseña mientras sus ojos se enfocan en los míos - quien diría que tendría una mate tan coqueta, no hemos tenido la primera cita pero ya estas apropiándote de mi cuerpo - decir que el calor no llego inmediatamente a mis mejillas seria poco, ya que repentinamente, como si de una ráfaga se tratara, comencé a sentir mi piel caliente por aquel comentario.
"¿somos coquetas?" le cuestiono a mi loba un tanto nerviosa.
" no lo se, quizás porque has estado todo este tiempo tanteando sus músculos" responde Camille, provocando que mire el rostro de mi mate, y luego el sector donde tengo ubicadas mis manos varias veces.
- ¿te...te dis...gusta? - suelto, notando como una idea pasa por la mente de mi mate, viéndose reflejada en sus ojos a causa de escuchar mi tartamudeo.
- no lindura, me encantaría que te aprovecharas de mi en cualquier forma posible.
"le tomare la palabra" responde Camille con total felicidad.
La sonrisa que se ve reflejada en mi rostro debe ser enorme, ya que después de mucho tiempo, al fin siento que comienzo a tener vida, que lo tormentoso esta apunto de terminar, pero ciertamente, lo que pensamos puede verse algo truncado por personas indeseadas.
Cuando comienzo a ver el ultimo pasillo que nos llevara directo a la salida principal, justo a un lado de la puerta consigo observar a dos personas que ocasionan que el sentimiento de rabia llegue a mi cuerpo.
El cinismo con el que quien dice ser mi padre intenta bloquear nuestro paso es tan grande que solo hace que mi loba gruña, mucho mas al no poder tomar algún control debido a la poca fuerza que poseemos en estos momentos.
- disculpe señor, pero mas le vale suelte a mi hija o le notificare al Alpha Adam de sus intenciones con su prometida - juro que reírme paso por mi mente, mucho mas al ver la falta de agallas que tiene ese hombre al amenazar incluyendo a otro, demostrando su falta de valentía.
- me parece que existen muchas personas desubicadas en esta manada, al igual que cretinos que no conocen su lugar.
- como se atreve a faltarle el respeto a mi esposo señor, él es un hombre muy respetado y con suficiente poder para hacer que se trague sus palabras.
Estando en los brazos de mi mate, giro mi rostro para observar a esas dos personas, no pudiendo contener todos los resentimientos que tengo en mi ser, recordando mi sufrimiento a causa de su búsqueda por el dinero, por el estatus social.
- no me interesa lo que crean que tienen, solo me importa sacar de este lugar a mi mate antes de que le intenten hacer mas daño en esta manada.
Ver la sorpresa en el rostro de mis padres al escuchar lo que soy para este hombre, una palabra que cambia todo su plan, una que le daña todos sus planes, es algo casi que indescriptible, la dicha que se siente es encantadora.
- mate - repite la mujer que me dio la vida con asombro - esto no puede ser, tu mate... lo ha encontrado.
- de todas formas eso no cambia nada, usted dejara a mi hija en esta mansión, con su prometido - escucho el gruñido de disgusto por parte de mi mate, uno que pone alerta a mi padre.
Dejarme en esta mansión, jamás, se que no me dejara, no lo haría, no seria igual que ellos.
Pronto aprieto con mis manos la camiseta de mi mate, mientras mi cuerpo se mueve aun en sus brazos, de una forma que estoy aun mas pegada a él.
- eso no sucederá, ahora quítese de mi camino.
"santa cachucha que voz tan estimulante" espeta Camille.
Debo admitir que el tono de voz que ha utilizado, es uno que verdaderamente despertó algo en mi interior, una chispa que no sabría como explicar, una que extrañamente a causado un par de ronroneos por parte de mi loba.
- ¡que falta de respeto!, ¿Quién se cree usted que es? - el color rojo de furia en el rostro de mi padre consigue llamar mi atención, pero no tanto como sentir en mi mano el retumbar de los latidos del corazón de mi mate.
- El Beta de la manada Sol de Luna - da un paso conmigo en sus brazos hacia el frente - ahora, con el permiso del Gran Alpha, a menos que mi mate diga lo contrario, ella se ira conmigo.
Nuevas sorpresas para estas personas, unas que hacen que casi que pueda ver el signo del dinero en sus ojos, reflejando como ahora las cartas cambian su rumbo.
- pero cariño, no es bueno que te vayas con tu mate sola por algún rumbo, es mas que preciso que tus queridos padres te acompañen - expresa la mujer que me dio la vida de primeras, fingiendo amor para disfrazar las ansias de un nuevo poder.
- es cierto hija, si ya tienen permiso, pueden irse pero lo mas correcto es que vayamos a acompañarlos a donde quieran ir, después de todo somos tus padres - sigue mi padre mostrando como ahora la idea de alejarme de este lugar, de ese Alpha, no les disgusta un poco.
Por supuesto, están pensando en los beneficios que tendrán de esta unión por cortesía de la Diosa Luna.
- por supuesto, como tus padres te extrañaremos, así que los acompañaremos - bufo.
- ustedes no... son nada mío - espeto consiguiendo que la mayor parte de la frase no se de a notar algún titubeo.
- pero mi niña...
- no soy su hija... quédense con el poder que consiguieron vendiéndome ...
- Clary, como te atreves a decir tal barbaridad, mereces... - veo como la mano de mi padre viene en mi dirección, causando que me acurruque mas en el pecho de mi mate, pero el golpe nunca llega, no se siente - señor...
El tono de terror utilizado por mi padre hace que gire mi rostro para encontrar como mi mate sostiene la muñeca de mi padre con una fuerza que se ve reflejada por los gestos que empiezan a dejarse notar en su rostro.
- nadie volverá a hacerle daño, ¡no escucho!, no intente algo mas porque le juro que le hare pagar hasta los pecados de su esposa - lo suelta, dejándose notar el moretón en la piel de mi padre.
- hija, ¿no dirás nada? - expresa mi madre al comenzar a revisar la muñeca de su esposo.
- vámonos... - llevo una de mis manos a la mejilla de mi mate, causando que este baje su rostro un poco en dirección al mío - no quiero estar mas aquí...
- de acuerdo lindura, hare todo lo que me pidas.
Sin mas que se pueda decir, al abrir las puertas caminamos directo hacia el exterior, sintiendo como algo en mi interior cambia mientras los gritos de mi madre se van escuchando cada vez mas lejos a medida que nos acercamos a uno de los carros.
Veo como recostado en la puerta de uno de los automóviles se encuentra el Gran Alpha, quien al vernos cambia su postura a una algo intimidante a mi parecer.
Estando en los brazos de mi mate, puedo no sentir temor al irnos acercando a esta persona, pero por el cambio en mi respiración y la presión en mi pecho, diría que si estuviera sola, algo seria diferente, aunque no entiendo el porque.
- Alpha - saluda el hombre que me carga en sus brazos.
- Alpha - suelto en señal de respeto, pasando saliva al sentir su mirada sobre nosotros.
- me alegra que pudieran salir, ¿surgió algún problema en el camino?
- para nada, solo me dieron ganas de partir una mano, pero nada importante - expresa mi mate, logrando que me asuste la idea que si lo hubiera hecho, no sentiría pena, ya que se quien seria el que sufriría tal trato.
- no digas idioteces, recuerda que ahora tendrás a tu mate, no querrás que se arrepienta de su decisión.
- jamás lo haría, soy totalmente adorable, protector, cariñoso y super apuesto, estará mas que encantada conmigo - mi mate gira a verme con una sonrisa, una que me la contagia casi que al segundo - ¿no es cierto lindura? - asiento
- no hace falta que le digas mentiras, el idiota sabe que el de la suerte es él - dice el Alpha, causando que poco a poco la impresión de su gran presencia sea disminuida, por una donde los nervios se van evaporando.
- estas loco, si ahora que he encontrado a mi mate se que estarás mas que triste porque tu mejor amigo no te acompañar siempre - el Gran Alpha bufa - él no lo admite lindura, pero me extrañara, soy el único que le aguanta sus cambios de humor, pero tranquilo, tengo fé en que encuentres a tu mate y te quite ese mal humor - ahora gruñe en dirección a mi mate.
- deja las estupideces mas bien, ahora, mas importante, quiero saber si ya pensaste donde se quedara la señorita... - deja de hablar, esperando a que diga mi nombre.
- Clary.
- la señorita Clary.
Pronto siento como mi mate me pega a su cuerpo mas de lo que se puede, para luego sin previo aviso sentir sus labios tocando mi frente, dejando un beso que casi que me quita la respiración.
- si ella lo quiere, puede quedarse en mi casa, mas bien nuestra casa - el brillo que adquieren sus ojos a penas comienza a decir palabra consigue hipnotizarme - es bastante espaciosa, la estuve preparando para cuando te encontrara, y creo que te gustara quedarte en ese sitio, le podrás cambiar lo que quieras, estarás mas que cómoda, te prometo que hare que lo estés - observar como mueve sus labios también puede ser encantador, mas cuando dice todas esas cosas - así que, ¿te gustaría vivir conmigo?
"si, dile que si, es lo que queremos, dile que si, yo le diría que si, es un si rotundo" espeta mi loba, dejando notar su felicidad ante tal propuesta.
- me encantaría.
Tan rápido como lo digo, así de rápido llega otro nuevo beso en mi frente, uno que me lleva a en cuanto separa un poco su rostro del mío, poder pasar mis dedos por sus labios con curiosidad por sentir ese lugar.
La sensación que su boca me da, al estar tocando las yemas de mis dedos, es casi tanta como la sorpresa por ver como en todo este tiempo que he estado en sus brazos no ha flaqueado ni un segundo en sostenerme.
"es fuerte"
- menos mal dijiste que si, sino quien se lo aguantaba después - expresa el Gran Alpha, causando que mi mate haga una mueca al verse obligado a separar su rostro de mi toque.
- eso lo dices, pero si fuera tu mate no tienes la cortesía ni de hacer la pregunta - el Alpha gruñe.
- mejor vámonos, no estemos en este sitio mas de lo necesario.
- ¿todo esta listo? - cuestiona mi mate.
- ya me encargue de todo, podrás hacer cumplir tu sentencia en cuanto lo consideres preciso - expresa el Alpha antes de caminar rumbo a otro auto, dejando claro que en este solo iremos mi mate y yo.
- bueno lindura, es hora de ir a tu nuevo hogar.