30

1447 Words

Alfaro, como se hacía llamar por los otros capataces, o Kater, el cual era su verdadero nombre, se acercó a Estefanía, quien, acostada sobre la grama al borde del camino, trataba de conciliar el sueño después de un extenuante y caluroso día de trabajo. –¿Cómo te sientes? –le susurró al oído después de haberse cerciorado del sueño profundo, tanto de las otras esclavas como de sus compañeros. –Cansada, y además tengo hambre, lo que nos dieron no llenaría el estómago de un pajarito –contestó Estefanía después de abrir los ojos. –Lo sé –dijo Kater arrugando los labios–, ¿pero ya pensaste en lo que te dije después de la cena? Estefanía recordó las palabras pronunciadas por aquel muchacho, apenas un par de horas antes: –Llevo tres meses esperando este momento, Estefanía. La angustia, la

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD