Charlotte era hermosa; tenía el cabello oscuro bañando su espalda hasta pocos centímetros debajo de sus hombros, dueña de unos grandes ojos verdes, una fina y respingada nariz, unos labios carnosos y sensuales y una sonrisa capaz de conquistar a cualquiera. Su figura era perfecta desde la cabeza a los pies: con unas piernas largas, un par de nalgas de ensueño, una cintura de avispa, los senos prominentes con pezones de tono rosa invitando a ser besados y un cuello de elegancia inigualable. Su perfección física llamaba la atención de todas sus compañeras, aunque varias de ellas, veían a Estefanía y a Valentina como las más bellas de todo el campamento, inclusive por encima de la muchacha de los ojos verdes. Con el pasar de los días, Estefanía se sentía cada vez más atraída hacia la hermosa

