ELINA
El camino de vuelta a Crimson Woods fue bastante callado y noté que Camille estaba aún más extraña cuando regresó después de haber guiado a August, aunque el aroma extraño seguía en ella y me hizo cuestionarme si no debería estar preocupada por la evidente atracción que había entre ellos dos, ¿y si ella decide traicionarme para unirse a August?
“Camille, sabes que puedes decirme cualquier cosa, ¿no?” le recuerdo a través de un enlace mental cuando vamos entrando a los terrenos de Crimson Woods y debemos transformarnos de vuelta en nuestra forma humana.
“Lo sé,” ella responde simplemente.
“¿Hay algo que quieras decirme ahora?” le pregunto y veo su loba gris girar la cabeza hacia mí.
“No lo sé,” ella responde.
“¿Qué quieres decir con que no lo sabes?” insisto.
“No sé si realmente haya algo que deba decirte, porque la verdad es que no tengo idea si algo sucedió o sólo fue mi impresión,” ella responde honestamente.
“¿Te sentiste atraída por el beta de Varkolak?” le pregunto y veo en sus ojos como ella se debate internamente.
“Sí, pero es diferente, me han atraído chicos antes, pero esto fue completamente extraño,” ella responde, y luego añade: “Lo siento,”
“No tienes por qué disculparte, entiendo por lo que puedes estar pasando,” le digo.
“¿De verdad?” ella pregunta y casi al instante parece comprender lo que acabo de decirle, y sus ojos se desvían hacia mi cuello, pero allí no es visible la marca de Bastian, pues nunca nos marcamos el uno al otro en nuestra forma de lobo.
“Espera, ¿quieres decir que lo entiendes porque ya lo has experimentado?” ella pregunta con un tono extraño.
“Sí, creo que si te sientes tan diferente con August, y por lo que pude ver en él el sentimiento es mutuo, entonces puede que sean una pareja destinada,” le digo justo antes de que ambas nos transformemos de vuelta a nuestra forma humana.
Y justo antes de ponerme la ropa que habíamos dejado escondida en el tronco hueco de un árbol, noto que su mirada se desvía a la marca en mi cuello, la cual ahora es perfectamente visible y ella frunce el ceño.
“No lo quiero,” ella declara con seriedad.
“¿No quieres qué?” le pregunto confundida.
“No quiero una pareja destinada, no quiero que alguien tenga tanta influencia sobre mí y mis decisiones, no quiero que mi bienestar dependa del bienestar de otro, no quiero ese vínculo,” ella me dice con tono decidido.
“¿Lo dices porque conoces mi historia?” le digo y veo la culpa cruzar su rostro.
“Lo siento, majestad, no pretendía sonar como si te estuviese juzgando, realmente lo siento,” ella se disculpa de inmediato.
“No te disculpes, sé que no lo estabas haciendo, pero, ¿realmente no quieres una pareja destinada? Eso es algo raro en estos días, no todos tienen la oportunidad de tener una, y aunque mi historia no sea el mejor ejemplo de ello, y aunque August esté en el bando contrario de este conflicto, te puedo asegurar que es un buen hombre, y si decidieras estar con él, lo entendería, pero te pido por favor que me lo hagas saber antes, no traiciones la confianza que te tengo,” le digo y ella me mira sorprendida.
“Nunca lo haría,” ella me dice con vehemencia.
“Lo sé, pero a veces hacemos cosas estúpidas por nuestras parejas destinadas,” le digo y ella asiente.
“Precisamente por ello es que no quiero una,” ella me dice con el ceño fruncido y después de un instante en silencio, añade: “¿Puedes enseñarme cómo rechazar el vínculo?”
“Bueno, pues es que ustedes dos aún no han sellado el vínculo, entonces no sé si funcionaría que lo rechazaras,” le digo y ella parece considerarlo por un momento.
“Entonces me mantendré alejada de él y me aseguraré de no darle falsas esperanzas,” ella dice de forma testaruda antes de entrar al palacio.
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“¿Cómo te fue en tu reunión?” Zane me pregunta cuando estoy poniendo a Aiden en su cuna, y yo siento mi corazón detenerse.
“¿Qué?” pregunto sorprendida y él sonríe.
“¿No ibas a reunirte con uno de los comandantes de ejército rojo?” él me pregunta, pero hay algo en su tono que me dice que él parece estar insinuando algo.
“Sí, por supuesto… la reunión estuvo bien,” le respondo y él asiente.
“Regresaste rápido, pensé que ibas a pasar la noche allí,” él me dice.
“Bueno, pues no, sabes que no me gusta dejarlos solos, preferí regresar de inmediato,” le digo mientras arropo a los bebés.
“Pero hace mucho tiempo no ibas al castillo rogue, ¿no crees que tus hombres se molestarán si los dejas solos por tanto tiempo?” él insiste y yo frunzo el ceño.
“Ellos saben que estoy ocupada aquí y tienen perfectamente claras sus órdenes, no son niños pequeños incapaces de entender cómo se manejan estos asuntos,” le respondo en un tono ligeramente brusco, pues siento como si estuviese en medio de un interrogatorio.
“Oh, no te molestes, es sólo que me preocupa que si te alejas por tanto tiempo ellos empiecen a hacerse ideas que no son y puedan darte la espalda, sólo me estoy asegurando de que mi esposa mantenga una buena relación con sus guerreros,” él me dice, acercándose a los bebés para acomodarles la manta.
“Conozco mis guerreros y sé que nunca me traicionarían, no me preocupo por ello… y hablando de la guerra, ¿quieres explicarme por qué hay tropas en la frontera sur del reino?” le pregunto y él me mira con una media sonrisa.
“¿Eso? Bueno, pues es sólo una precaución en caso de que ellos intenten alguna otra jugarreta,” él responde encogiéndose de hombros.
“Debiste haberme consultado primero, sé que son tus hombres, pero esta es mi guerra,” le digo y él inclina su cabeza hacia un lado.
“Bueno, se convirtió en mi guerra también en el momento en que tu ex decidió atacarlos,” él me dice mientras observa a los bebés dormir.
“No estamos seguros de que hayan sido ellos,” le digo y su cabeza se gira hacia mí.
“Hay más que suficiente evidencia de que sí fueron los Vark, tú misma estuviste de acuerdo con declarar la guerra,” él me dice con el ceño ligeramente fruncido.
“Sí, bueno, estaba molesta por el ataque y por los bebés, pero ahora creo que sería bueno investigar esto un poco más a fondo antes de iniciar cualquier cosa,” le digo y él me mira de forma extraña.
“¿Estás teniendo dudas acerca de una guerra contra él?” Zane me pregunta.
“No es eso, pero una guerra trae muerte y destrucción para ambos bandos, como regentes deberíamos ser más responsables con las decisiones que afecten a nuestra gente, ¿no lo crees?” le digo y él enarca una ceja.
“Sí, y es por eso que estamos buscando las alianzas necesarias para asegurarnos de sufrir el menor daño posible mientras los destruimos a ellos,” él me dice y yo siento que su tono se volvió ligeramente peligroso.
“Igual creo que debemos investigar más el asunto, voy a ir en tres días a Howling Creek para indagar un poco sobre el día del ataque,” le digo y él asiente.
“Está bien, entonces le diré a las niñeras que se preparen para cuidar los bebés por unos días,” él me dice.
“No, ellos irán conmigo, prefiero tenerlos bajo mi cuidado,” le respondo y él me mira con una expresión extraña.
“Sabes que están a salvo conmigo, no tienes de qué preocuparte mientras ellos estén bajo mi cuidado,” él me dice y yo siento algo extraño en el tono de su voz.
Suena casi como a una advertencia.
¿O estoy imaginando cosas?