CAPÍTULO TREINTA Y CINCO

1566 Words
ELINA Después de que mis tíos abuelos, los gemelos alfa, terminaron su visita y se fueron, yo me quedé con más preguntas que respuestas, y aunque ellos adoraron a Aiden y Alissa tanto que reiteraron su apoyo para mi guerra, aunque eso signifique aliarse con quien ellos consideran como el responsable por la muerte de su hijo y sobrino Darius, no obstante, estuvieron de acuerdo en dejar de lado sus diferencias con mi ahora esposo, con tal de unirse para recuperar mi trono y vengar la muerte de su querida sobrina, lo cual representa una gran noticia para nosotros, pues ellos tienen uno de los reinos más prósperos del continente, y aunque su fuerza militar no es tan grande como la de Bastian o Zane, tienen muchos más recursos que esos dos reinos combinados. Sin embargo, todo lo que me dijeron de Zane me dejó con una sensación extraña, como si hubiese mucho que no supiera de él, lo cual es algo que ya había considerado antes, pero nunca pensé que la vida pasada de Zane estuviese manchada con rumores tan graves, supongo que tendré que preguntarle directamente para saber cuál es su versión de la historia, pues si algo he aprendido en este último año dirigiendo un ejército, que aunque pequeño igual ha traído consigo bastantes problemas, es que debo tratar de escuchar la otra versión de la historia. Y esa también es la razón por la que no podía simplemente confiar en la versión de Bastian sobre lo que sucedió con mi padre ese día, y aunque lo que me dijo mi madre sólo sirvió para reforzar su historia, aun hay una parte de mí que se rehúsa a creerle, y es la misma parte que también desconfía de sus argumentos acerca de la no participación de su gente en el ataque a mi familia; desde ese día, cuando mi padre fue ejecutado y rechacé a Bastian, es como si no solamente se hubiese dañado el vínculo entre nosotros, sino como si una parte de mí se hubiese convertido en su enemiga acérrima, y esa es la parte que ha estado dominando mis pensamientos y acciones desde entonces. Pero desde lo que pasó en el bosque, es casi como si esa parte se hubiese debilitado y un poco de la vieja Elina que murió con mi padre en ese patio de ejecución hubiese revivido, y lo odio, odio sentir que algo tan trivial como eso pudo haberme cambiado tanto en solo un momento, odio la influencia que Bastian tiene sobre mis emociones, juré vengarme de su familia y recuperar mi trono, pero ahora que tantas cosas han pasado, no estoy tan segura de mis planes iniciales, pues si bien mi objetivo sigue siendo el recuperar el reino de mi familia, lo cual incluye el palacio y los terrenos, ahora ya no estoy completamente segura de querer hacerlo por venganza, sino porque es lo correcto, y si Bastian tiene un poco de decencia aún, él estará de acuerdo con regresar al castillo que abandonó su abuelo y establecer su gente en sus antiguos terrenos. --------------------------- Zane regresa hoy y aunque no puedo decir que lo haya extrañado, si siento algo de alivio con su regreso, pues ya me estaba cansando de tener que lidiar con sus alfas, aunque se supone que ahora también son los míos; pero, sobre todo, estaba cansada de tener que lidiar con los compromisos reales, especialmente los que implicaron recibir algún tipo de enviado especial desde otros reinos, pues Zane se ha tomado muy en serio aquello de encontrar aliados para la guerra. Y es que ya mi paciencia se estaba agotando, principalmente con lo que respecta a la rubia del reino Silver Moon, quien ha logrado alterar mis nervios en el corto tiempo que ha estado aquí, no sólo por lo que sucedió en el primer encuentro que tuve con ella, sino porque desde entonces ha estado actuando bajo una máscara de niña buena que no me creo, pareciendo intimidada cada vez que nos cruzamos, pero en el fondo sé que eso es sólo una fachada y que sus intenciones desde el principio han sido bastante claras, tampoco ayuda en su favor el hecho de que mis guerreros han venido ha informarme sobre algunas cosas extrañas que ella ha estado haciendo, tales como preguntarle al personal del palacio sobre mí, los bebés y Zane. No sé si alguno de ellos ha respondido a sus preguntas, pero sólo en caso de que lo hayan hecho o estén pensando en hablar con ella, envié a Camille con un claro mensaje para todo el personal del palacio: Quien sea cachado hablando sobre los asuntos privados del rey y su familia será enjuiciado por traición y recibirá un castigo acorde. Y ahora sólo me queda esperar a que Zane llegue para que le pida que se vaya, pues aparentemente no está dentro de las facultades de una reina consorte el expulsar personas del reino, especialmente aquellas que vienen como enviados especiales de algún aliado o posible aliado; lo cual fue bastante exasperante cuando fui informada sobre esta nueva regla, aunque ella se ha cuidado de no cruzarse en mi camino para evitar que cumpla con la advertencia que le hice el primer día. “Pareces molesta, ¿eso es porque me extrañaste?” escucho a alguien decir tras de mí y me giro para encontrar a Zane en la puerta de la habitación de los bebés, con una media sonrisa y los brazos abiertos, esperando una abrazo de mi parte. “Quiero que la rubia se vaya, ahora mismo,” le respondo y él deja caer sus brazos en un signo de exasperación. “Elina, ¿otra vez con eso? Sabes que Silver Moon es un aliado muy importante, pensé que tú entre todas las personas lo sabría para este momento,” él me dice y yo sacudo la cabeza. “No me gusta, algo se trae esa mujer y la quiero lejos de mí y de mis bebés,” le respondo. “Nuestros bebés,” él me corrige, como es usual. “La quiero fuera,” insisto. “¿Puedo preguntar por qué?” él me dice. “Porque ha estado metiendo su nariz en donde no le corresponde, preguntando a los empleados del palacio información sobre nosotros y los bebés, ¿no te parece que se está pasando de la raya?” le pregunto. “Es normal que un aliado quiera saber más antes de aceptar unirse a nosotros en la guerra,” él me dice y yo enarco una ceja hacia él. “Está bien, le pediré al rey Caius que envíe a alguien más o yo iré hasta allí directamente,” él me responde. “Gracias,” le digo simplemente y él vuelve a sonreír. “Cualquier cosa por ti,” me dice mientras se acerca a mí y me envuelve en sus brazos, y yo me pongo rígida casi de inmediato. “¿Qué pasa?” él me pregunta con curiosidad. “Los reyes gemelos vinieron a visitarnos,” le digo y él frunce el ceño ligeramente. “Ah, esos viejos locos,” él responde y yo lo miro con curiosidad. “No hables así de ellos, son mi familia,” le digo. “Son tu familia lejana, y sí están medio locos, llevan años acusándome de la muerte del príncipe Darius, aunque ya se demostró que no tuve nada que ver con ello, él era mi amigo, nunca le hubiese hecho daño,” él responde y yo lo miro con curiosidad. “Dijeron que están dispuestos a apoyarnos en la guerra, quieren vengarse de los Vark por la muerte de mi madre,” le digo. “Por supuesto que quieren, deben estar desesperados por limpiar su conciencia luego de que se rehusaran a darle apoyo a tu abuelo en la guerra con los Vark,” él me responde y yo lo miro con molestia. “Crimson Woods también se rehusó a ayudar a mi abuelo, que no se te olvide ese pequeño dato antes de juzgar a otros,” le digo y él sacude su cabeza. “Ese fue mi padre, no yo, en cambio ellos reinaban en ese momento y lo siguen haciendo ahora, cambiaron de opinión después de perder a su sobrina, en cambio yo siempre te he ofrecido mi apoyo incluso desde que estabas en la guardia real de quien ahora es tu enemigo, así que creo que quien no debe olvidar esos pequeños detalles deberías ser tú,” él me dice y yo me siento ligeramente culpable por desconfiar de él. “Lo sé, lo siento, pero es que últimamente has estado muy misterioso y diciendo cosas enigmáticas, como aquello de mi paseo en el bosque,” le digo y él aprieta los labios. “Si te deja más tranquila, no te estoy espiando, me enteré porque llamé al palacio de Howling Creek para hablar contigo pero ya te habías ido, lo cual me sorprendió porque se suponía que ibas a quedarte por un día más, y él rey Arnold me informó que habías ido a dar un paseo al bosque el día anterior del cual habías vuelto un poco alterada, y que te fuiste tan pronto amaneció, eso es todo,” él me dice con expresión sincera, pero yo siento que aún hay algo que no cuadra aquí. Y necesito averiguar qué es.
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