CAPÍTULO TREINTA Y TRES

1180 Words
ELINA Siento el viento pasar rozando por mi pelaje y las hojas crujir bajo mis patas, de alguna forma logro apreciar con mucho detalle cada pedazo del bosque, aunque vaya corriendo a una velocidad impresionante, siento el poder en cada pisada el cual proviene de los músculos de mi cuerpo, siento la energía recorrer cada célula de mi cuerpo, la alegría por poder correr libremente y liberar tanta frustración acumulada, siento como si pudiera conquistar el mundo ahora mismo y me agrada, me agrada más de lo que quisiera admitir. Y entonces lo escucho, el aullido más desgarrador que haya escuchado nunca. Me detengo inmediatamente para tratar de encontrar la fuente del aullido, mis orejas están moviéndose en todas las direcciones intentando captar el más leve sonido del bosque, mientras mi hocico está levantado en el aire, todo mi cuerpo está en alerta máxima trabajando para poder llegar a donde sea que está el lobo que emitió ese aullido, pero nada parece escucharse nuevamente, así que empiezo a caminar despacio, tratando de no hacer mucho ruido y olfateando la zona para poder captar el más mínimo rastro de alguien en los alrededores. Camino y camino por lo que parece una eternidad, vigilando cada paso que doy y pensando en las miles de posibilidades sobre lo que puede estar pasando aquí, pero mientras camino hay una voz en la parte de atrás de mi cabeza que me dice que esto no está bien, que hay algo que no estoy viendo, algo importante que debería estar teniendo en cuenta, pero por alguna razón no logro encontrar ese algo, y empiezo a sentirme frustrada conmigo misma, ¿por qué mi mente se siente como si una espesa niebla la estuviese envolviendo? ¿Por qué es tan difícil pensar en ese algo importante? ¿Qué me está pasando? Un segundo aullido resuena en el aire y recorre cada centímetro de mi cuerpo como una poderosa corriente eléctrica, lo siento en cada fibra de mi ser, y casi puedo jurar que siento la forma en que ese sonido desgarrador empieza a transformar mi cuerpo de vuelta a su forma humana, y duele, duele más que cualquier cosa que haya experimentado antes, duele tanto que mi mirada se torna borrosa y mis rodillas se sienten débiles, me llevo las manos al rostro y me sorprendo al sentir la humedad en mis mejillas, estoy llorando, gruesas lágrimas ruedan por mi rostro y caen al suelo, ¿por qué estoy llorando? Un grito, tan desgarrador como el aullido, se puede oír en todo el bosque, y aunque en principio pensaba que el aullido pertenecía a un lobo macho, de hecho, pensaba que el aullido le pertenecía al lobo de Bastian, ahora que escucho ese grito que tiene el mismo tono que el aullido, es cuando noto que le pertenece a una mujer que está en agonía, y me siento mal por ella, quiero encontrarla para poder consolarla, quiero decirle que todo estará bien, pero no puedo moverme, mi cuerpo no responde, y yo estoy aquí paralizada en este lugar, pero lo peor viene cuando miro hacia mis pies y veo una figura ensangrentada yaciendo junto a mí. No logro saber quién es, pero parece extrañamente familiar y me sorprendo al notar la sangre en mis manos y en casi todo el resto de mi cuerpo, escurriendo por mis piernas como si me hubiese bañado en ella, y entonces la persona que yace a mis pies se voltea y me sobresalto al ver el rostro de Bastian cubierto por la misma sangre que cubre mi cuerpo. Quiero gritar pero no puedo, quiero preguntarle qué ha pasado, pero las palabras no salen de mis labios, como si éstos estuviesen sellados de forma permanente, y luego él levanta su mano temblorosa y señala hacia un punto frente a mí, así que mi mirada sigue la trayectoria de su dedo y casi me desmayo ante la imagen frente a mí, siento mi estómago revolverse y una ira que nunca antes había sentido toma control de mi mente y cuerpo. Mis bebés. Ellos están… están… No, no puede ser. Mis pequeños bebés están en el suelo, inertes, con sus cuerpecitos cubiertos de sangre, y yo no puedo moverme, ni siquiera cuando un inmenso lobo n***o se acerca a ellos gruñendo y pone cada una de sus enormes patas sobre ellos; escucho el grito desgarrador nuevamente y entonces todo empieza a tener sentido, el aullido y el grito desgarrador, el dolor paralizante en mi cuerpo, todo tiene el mismo origen, soy yo, los aullidos y los gritos salían de mi garganta desgarrada, y el dolor que recorre mi cuerpo es por haber presenciado la pérdida de todos ellos y no haber podido hacer nada al respecto. Entonces grito, una vez más, pero esta vez uso toda la energía que quedaba en mí para ello y siento a alguien sacudiendo mis hombros, hasta que finalmente abro los ojos y me encuentro con un par de ojos cafés que me miran asustados. “¿Se encuentra bien, majestad?” Camille me pregunta con preocupación mientras me ayuda a sentarme en la cama. Luego ella se apresura a traer un paño mojado y lo pasa por mi frente la cual está cubierta en sudor, miro hacia mi derecha y veo a la niñera tratando de calmar a los bebés quienes están despiertos y llorando. “Escuchamos los gritos y vinimos a ver qué había sucedido,” Camille me explica. “Sólo fue una pesadilla,” respondo aliviada y ella me mira con confusión. “Tráeme a mis bebés,” añado hacia la niñera, quien se apresura a traerme a Alissa mientras Camille trae a Aiden. Ellos se calman a los pocos segundos de estar en mis brazos, mientras yo también siento mi propio corazón calmarse cuando siento su calidez en mi pecho, y me repito internamente que sólo fue un sueño, una pesadilla horrible y que ellos están bien, están a salvo y están conmigo; y aunque intento ignorar los pensamientos que se me vienen a la cabeza sobre el cuerpo ensangrentado de Bastian, es imposible borrar de mi mente esa imagen, o la del enorme lobo n***o sobre los cuerpos sin vida de mis bebés. El lobo n***o, se parecía al lobo de Zane, sólo que le faltaban las manchas grises que tiene el suyo. Esto tiene que parar, desde que tuvimos esa conversación en su oficina hace un par de días, no he podido parar de pensar en esa frase enigmática que me dijo antes de salir de la oficina, y después de eso no hemos vuelto a hablar más que cuando se despidió de mí antes de irse al viaje que tenía programado; no pude preguntarle cómo sabía sobre mi paseo en el bosque y lo más importante, si él sabía algo más de lo que había pasado allí; así que me concentré en encontrar respuestas sobre cómo pudo él haberse enterado y eso me ha tenido preocupada durante todo este tiempo, pero no he logrado saber nada al respecto. ¿Cómo lo supo?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD