CAPÍTULO VEINTIDÓS

1071 Words
ELINA He estado en esta inútil búsqueda desde muy temprano en la mañana, pero no hemos podido encontrar nada de utilidad, incluso con algunos de mis mejores exploradores liderando el camino, además de que no ayuda el hecho de que mi cuerpo está aquí, pero mi mente sigue yendo de vuelta al palacio en donde están mis bebés, pues la última vez que estuvimos aquí alguien intentó matarlos, y aunque ya descarté al rey Arnold de entre los sospechosos, y sé que dentro del palacio estarán a salvo, no puedo evitar preocuparme por ellos. Noto que ya han pasado un par de horas desde que empezamos la búsqueda por algún tipo de pista sobre el ataque, y sé que si no encuentro nada que me pueda servir para aclarar lo que sucedió, no tendré más remedio que atenerme a las pruebas existentes, las cuales apuntan a los Vark como únicos responsables de lo que sucedió, y por lo tanto, la guerra empezará como se ha venido planeando por meses. Estoy tan ensimismada en estos pensamientos que no noto la presencia de alguien extraño, hasta que veo a dos de mis hombres transformarse al instante y empezar a gruñir, mientras los otros dos, y Camille se posicionan a mi alrededor en posición de ataque, y entonces ella se tensa a mi lado mientras sus ojos se abren con sorpresa, y un par de segundos después noto el aroma de August cada vez más cerca, por lo que le digo a mis guerreros por medio de un enlace mental que no ataquen a menos que yo lo ordene, pues no tengo idea con qué intenciones viene August, aunque sí puedo notar que está acompañado de dos personas más cuyos aromas no logro distinguir. Tan pronto los tres entran en nuestro campo de visión y notan nuestra posición de ataque, el hombre y la mujer que acompañan a August se tensionan de inmediato, pero él parece no ser capaz de notar la situación pues sus ojos están enfocados en Camille, no obstante, un par de segundos después él parece ser consciente de lo que está pasando y levanta sus brazos mientras dice: “No estamos aquí para atacarlos,” “No deberías acercarte de esa forma, los podrían haber herido, y más considerando que estamos en guerra,” le digo y él asiente de forma solemne. “Lo sé, debí haberme anunciado primero o haberles hecho saber que me dirigía hacia aquí, lo siento,” él responde, pero parece un poco distraído. “¿Qué hacen aquí?” pregunto con sospecha, y aunque mis guerreros parecen relajarse considerablemente al ver nuestro intercambio amistoso, los dos que están en su forma de lobo no tienen intención de transformarse de vuelta, pues no confían en ellos, especialmente Dawson, el más pequeño de los dos, quien perdió a su hermano mayor en el ataque y por ello se ofreció a venir aquí hoy, él parece especialmente molesto con la presencia de August y sus acompañantes aquí. “Supongo que lo mismo que ustedes, venimos a investigar el ataque,” él responde encogiéndose de hombros. “Bueno, pues a ver si ustedes tienen más suerte que nosotros, porque no hemos podido encontrar nada,” le respondo y él asiente mientras mira furtivamente a Camille. “¿Te molesta si nos unimos a su grupo de búsqueda? Así podremos abarcar más terreno,” él me pregunta y Dawson gruñe en respuesta. “Cálmate, Dawson, él tiene razón, nos puede venir bien la ayuda,” le digo al chico mediante un enlace mental y él mueve su cabeza de arriba abajo casi imperceptiblemente. “Son bienvenidos a unirse, pero creo que debieron haber traído más gente, los tres no podrán hacer mucho,” le digo a August. “En realidad somos seis, pero tres se quedaron en el palacio,” la chica junto a August responde y éste le lanza una mirada de desaprobación al instante, lo cual me hace fruncir el ceño. “¿Por qué se quedaron allí y no vinieron con ustedes?” le pregunto a August y él parece incómodo de repente. “Bueno, el rey y dos de sus guardias reales se quedaron para acomodarse y luego se unirán a nosotros,” él responde, pero algo en la forma en que él evita mi mirada me dice que hay más detrás de sus palabras. Y casi al instante un pensamiento me invade, así que miro a Camille y le digo con determinación: “Volveré al palacio a alimentar a los bebés, quedas a cargo de la búsqueda, cualquier novedad que ocurra me la debes informar de inmediato,” “Sí, su majestad,” ella asiente. “¿Quiere que la acompañe, majestad?” uno de mis guerreros, Will, me pregunta y yo sacudo mi cabeza. “No es necesario, te van a necesitar más aquí,” le digo y él asiente. Le doy una última mirada a August y casi puedo ver el momento en el que él parece enviar un enlace mental, pero yo ya me he escabullido en los arbustos, en donde me quito la ropa rápidamente y me transformo, tomo la ropa en mi hocico y corro a toda velocidad hacia el palacio, lo cual me toma sólo unos pocos minutos y al llegar allí me transformo de vuelta y me visto tan rápido como puedo mientras corro hacia la habitación en donde están los bebés, y entonces lo siento, el aroma de Bastian mezclado con el de Aiden y Alissa, y mi corazón se detiene. ¿Qué tal si todo esto fue una trampa? ¿Qué tal si ellos crearon una distracción para poder deshacerse de mis bebés? Mis manos tiemblan cuando tomo el pómulo de la puerta y lo giro casi con miedo por lo que vaya a encontrar dentro, pero nunca podría haber estado preparada para la imagen que iba a ver tan pronto abriera la puerta, y casi quiero reírme, o llorar, pero me contengo y lo único que puedo hacer es observar con la boca abierta mientras Bastian, quien está sentado en el suelo, le muestra un juguete a Aiden, mientras mece a Alissa entre sus piernas. “¿Qué crees que estás haciendo?” le pregunto a través de mis dientes apretados y él me mira sorprendido, pues claramente estaba demasiado distraído para escuchar el enlace mental de su beta o para notar mi presencia aquí.
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