ELINA El ambiente es tan tenso que podría cortarse con un cuchillo. Zane me observa con atención mientras yo me remuevo incómoda en la silla, no sé por qué me siento como si fuera una criminal si no estaba haciendo nada malo, sólo quería llevarme a mis bebés conmigo y eso es algo que cualquier madre tiene derecho a hacer; no obstante, la forma en que todo sucedió me hace sentir como si en este momento estuviese siendo interrogada por mi enemigo y no por mi esposo. “Aún no lo entiendo, Elina,” él dice con voz suave, por primera vez desde que me pidió que habláramos en su oficina. Yo aun tengo a los bebés en mis brazos, los dos duermen profundamente y siento que mi corazón se calma un poco al tenerlos conmigo aquí. Cuando Zane me descubrió en la habitación de ellos y me pidió que fuéramo

