BASTIAN
“¡LA FRONTERA OESTE ESTÁ BAJO ATAQUE!”
“¡Son Rogues!”
“¿Cuántos son?”
“No lo sé, pero son demasiados, ¡necesitamos refuerzos!”
“El alfa de la manada Esmeralda va en camino con sus guerreros, y el grupo élite ya fue informado, resistan,”
Escucho la conversación completa por enlace mental y mis manos se retuercen con rabia e impotencia por estar tan lejos aún y no poder ir a ayudar a mi gente, estamos entrando por la frontera Este, justo al lado contrario del lugar en el que se está produciendo el ataque, y aunque el jefe de mi guardia real parece estar encargándose del asunto, eso no impide que me sienta ansioso y le ordene al conductor que acelere el vehículo para poder llegar allí, aunque sé que no servirá de nada, puesto que esas batallas usualmente duran tan sólo unos minutos, y no alcanzaría a llegar ni aunque estuviera en mi forma de lobo.
“No entiendo, se supone que estamos en tregua,” August murmura, haciendo eco de mis pensamientos en este instante.
“Puede que no sean ellos,” le respondo.
“¿Conoces de otro grupo de Rogues cerca?” August me pregunta.
“No,” respondo simplemente, y luego añado: “Pero eso no significa que sean ellos, pueden venir de otro lugar del continente.
“Son Rogues después de todo, el solo hecho de encontrarlos en grupo ya es de por sí algo muy extraño y sólo lo hemos visto con el ejército rojo, incluso me atrevería a decir que ellos en realidad ya no son Rogues, pues ya tienen una líder y están organizados, son una manada, sólo que mucho más salvajes que nosotros,” él me dice y yo asiento, pues eso es lo que se ha estado discutiendo desde que empezaron los ataques organizados hace casi un año.
“Elina no haría eso, ella no rompería la tregua,” le digo y él sacude la cabeza.
“Ella no, pero su esposo sí,” August responde y yo frunzo el ceño.
“No lo llames así,” le digo molesto.
“¿Así cómo?” él me pregunta con curiosidad.
“No te refieras a ese imbécil como ‘su esposo’,” le digo y él suelta una risita.
“Pero lo es, no tiene sentido negarlo,” él me dice.
“Sólo no lo hagas y ya está, me molesta,” le respondo.
“Es mejor que te acostumbres a ello, Bastian,” él me dice.
“August, por el amor de la diosa de la luna, obedece mis órdenes por una vez, ¿quieres?” le digo exasperado y él rueda los ojos.
“Está bien, su majestad,” August responde haciendo una reverencia exagerada.
“No entiendo cómo puedes estar bromeando en este momento cuando no sabes si tu querida pelirroja está entre ese grupo de Rogues,” le digo y la sonrisa se le borra tan rápido del rostro que de inmediato me siento mal por haberlo dicho.
Ni un segundo después, August le ordena al conductor que se detenga y abre la puerta del auto aún en movimiento, luego salta afuera y se transforma en su forma de lobo en un abrir y cerrar de ojos.
“Oye, ¿a dónde vas? ¡Estaba bromeando!” intento llamarlo, pero él ya está corriendo a toda prisa por el bosque de la frontera Este.
Así que me bajo del auto también y después de ordenarle al conductor que vuelva al palacio, me transformo y corro tras August, aunque es difícil alcanzarlo pues está corriendo tan rápido que es bastante impresionante, nunca en mi vida lo había visto correr de esa forma y eso me hace sentir aún peor por haberle dicho algo que lo preocupara de tal manera, pues estoy seguro de que esos Rogues no hacen parte del ejército rojo, no hay forma en que Elina lo permitiera y sé que el imbécil ese, aunque esté casado con ella, no tiene poder para mandar sobre su gente.
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Cuando llego al sitio del ataque, unos minutos después de August, quien se encuentra buscando frenéticamente entre los cuerpos sin vida de los Rogues caídos en batalla, noto que la urgencia del pedido de ayuda no era exagerada, por la cantidad de cuerpos sin vida desperdigados por todo el lugar, es evidente no sólo que este grupo de Rogues era mucho mayor a los que nos han estado atacando desde que Elina se fue, sino que además estos, a diferencia de los anteriores, venían dispuestos a matar a tantos de mis guerreros como fuera posible.
“Grayson, ven aquí para que me des el reporte de la situación,” digo a través de un enlace mental y noto que varios pares de ojos se giran hacia mí.
“¿Grayson?” Repito, pero de nuevo no obtengo respuesta.
“¡Grayson! ¿En dónde carajos está metido el jefe de mi guardia real?” Pregunto en voz alta después de transformarme de vuelta a mi forma humana y por un par de minutos lo único que recibo es silencio, hasta que Portia, la única mujer en mi guardia real, se acerca a mí con la cabeza gacha.
“Majestad, Grayson falleció durante el ataque,” ella me dice con voz triste y yo siento mi estómago encogerse.
Noto que ahora todos los ojos están sobre mí, incluso los de August quien parece aliviado de no haber encontrado a Camille entre los cuerpos sin vida, todos están esperando a que yo diga algo, pero siento que no encuentro las palabras, el jefe de mi guardia real, la persona que me entrenó durante años, uno de mis protectores más acérrimos, y sobre todo, la única figura paterna que me quedaba en el mundo, acaba de morir y ahora debo pararme aquí para dar las órdenes que él hubiese dado en una situación aquí, debo simplemente tragarme las lágrimas e ignorar el dolor que su pérdida me produce.
“Portia, dame el reporte tú, por favor,” le digo con voz suave y ella asiente de inmediato, porque entiende tan bien como yo, que es lo que Grayson habría hecho si estuviera en mi lugar, pues para él el deber lo era todo.
“Sí majestad, el grupo de Rogues era tres veces más grande que lo usual, cinco hombres de la manada Esmeralda perdieron la vida en batalla, al igual que tres del grupo élite, hay diez hombres de la manada esmeralda y cinco del grupo élite heridos de gravedad y ya están siendo llevados al hospital, de la guardia real sólo tuvimos una baja y un herido, uno de los gemelos, pero no fue de gravedad,” ella me informa y la voz se le entrecorta al final.
“¿Y por parte de los Rogues?” le pregunto.
“Hay diecinueve…” ella empieza a decir, pero un grito ahogado de uno de los Rogues heridos la interrumpe, entonces ella se corrige: “Veinte Rogues muertos, no hay heridos porque ellos mismos se quitaban la vida una vez se veían acorralados, y huyeron aproximadamente seis de ellos, los cuales están siendo perseguidos por miembros del grupo élite,” ella me dice y yo frunzo el ceño.
“¿No lograron capturar a ningún sobreviviente?” le pregunto.
“No, majestad, como le decía, ellos se quitaban la vida al verse acorralados, parecían traer algún tipo de veneno con ellos, el cual mordían con fuerza y morían casi al instante, de hecho, así fue como falleció Grayson, él estaba a punto de capturar a uno de ellos cuando lo mordió con fuerza en una pata y ambos murieron instantáneamente,” ella me dice, y aunque me cuesta trabajo esconder el shock, asiento para indicarle que ya puede terminar su reporte e irse.
“Lleven los cuerpos de los rogue al hospital, que el doctor Phillip examine el veneno,” ordeno a unos guerreros que están cerca y ellos asienten, pero antes de que pueda continuar con las órdenes, se escucha un grito entre el bosque.
“¡No, detente!” uno de mis hombres grita mientras trae a rastras a una chica joven de cabello n***o y ojos desorbitados.
La chica me ve, sonríe con malicia y antes de morder una pulsera que tiene en su muñeca, ella grita con fuerza:
“¡Larga vida a la Reina Rogue!”
Y su cuerpo cae inerte un instante después.