BASTIAN
“¿Desde cuándo tu hermana dejó de insistir en casarse conmigo y ahora quiere que me case con una princesa? No me malinterpretes, me alegra que por fin se haya deshecho de esas ideas tontas, pero me causa curiosidad,” le pregunto a August después de que la reunión con los alfas se ha acabado.
“No lo sé, supongo que su experiencia cercana a la muerte la cambió, no ha sido la misma desde entonces,” él me dice encogiéndose de hombros.
“¿Ya se recuperó totalmente?” le pregunto.
“Sí, y estuvo preguntando por el hermano mayor de Elina,” él me dice.
“¿El que está en la cárcel?” pregunto confundido.
“No, el otro, el que abandonó el reino con su madre y se unió a Elina, al parecer fue él quien intervino cuando las dos pelearon y evitó que Elina la matara,” August me dice.
“Oh, tal vez Iris quiera saber más de su salvador,” le digo encogiéndome de hombros.
“No, la conozco y parece demasiado interesada en él, no es normal, creo que le gusta, aunque eso podría explicar el porqué ya no está interesada en ti,” él me dice divertido.
“¿Me estás diciendo que la siempre orgullosa Iris Cross se enamoró de un omega? Oh, si no estuviésemos en una inminente guerra me estaría divirtiendo a costa de ella ahora mismo,” le respondo con una risita y él asiente.
“Lo sé, pero ni se te ocurra decirle nada, se pone muy seria cada vez que saco el tema,” él me advierte.
“No te preocupes, no lo haré,” le aseguro.
“Bueno, ahora debemos hablar de asuntos más serios, ¿qué vas a hacer respecto al matrimonio?” él me pregunta.
“No lo sé, August, sé que es lo más razonable en este momento, sé que es lo que cualquier regente con un poco de sensatez haría, pero no puedo ni siquiera imaginarme casándome con otra que no sea Elina,” le digo y él me mira con simpatía y exasperación al tiempo.
“Entiendo tu punto, pero debes recordar que ella sí fue capaz de casarse con alguien más,” él me dice.
“Sí, pero en ese momento ella no sabía la verdad, y llevo semanas tratando de convencerla de que me perdone y vuelva conmigo, dime, ¿crees que casarme con alguien más me ayudará a convencerla de que estoy arrepentido y la quiero de vuelta? ¿Crees que ella admitirá que Aiden y Alissa son mis hijos si me caso con una princesa que no es ella?” le pregunto.
“Lo sé, pero aún no sabemos si ella te cree o no, aún no sabemos si ella está dispuesta a admitir la verdad sobre los mellizos, o si algún día va a dejar a su esposo y a volver aquí, todo eso son suposiciones, y no creas que por pensar de esta forma quiere decir que no te apoyo y a la relación de ustedes, pero debemos ser realistas, Bastian, mientras sigamos en guerra con ellos estaremos en desventaja,” él me dice y yo me paso las manos por el cabello de forma exasperada.
“Podemos buscar la forma de conseguir una alianza sin tener que recurrir a un matrimonio arreglado,” le digo.
“Ya intentamos todo lo posible para convencer a los otros reinos, y hasta el momento no hemos conseguido alianzas lo suficientemente poderosas,” él me dice.
“Tenemos a Valle de la Luna y Green Woods, junto con el ejército Varkolak somos fuertes, sólo necesitaríamos un reino más para igualar los números,” le digo de forma tonta, pues sé que son intentos vanos por mantener mi posición en contra del matrimonio arreglado.
“Ellos tienen a las fuerzas de Crimson Woods que son bastante buenas, el dinero de Blackshadows, al parecer también a SilverMoon, aunque esa alianza no se ha confirmado, y por último, tienen al ejército rojo, y Bastian, ni siquiera sabemos con certeza cuántos guerreros hay en el ejército rojo,” él me dice con preocupación y yo exhalo derrotado.
“Lo sé, sé que estamos en desventaja,” respondo.
“El tiempo que Elina nos dio para buscar pruebas se está agotando, la tregua va a terminar pronto y ni siquiera pudimos salir bien librados de un ataque rogue, no quiero sonar pesimista, pero no estamos preparados para la guerra,” él me dice.
“¿Qué sugieres?” le pregunto.
“Hay siete reinos en el continente, Varkolak, Green Woods y Valle de la Luna estamos en un bando, Crimson Woods, Silver Moon, y Blackshadows están en otro, el único que permanece neutral es Howling Creek, ese es el que necesitamos para equilibrar la balanza,” él me dice.
“Eso ya lo sé, pero el viejo rey Arnold ha sido muy claro en que no va a tomar partido en la guerra, no hay forma de convencerlo, necesitaríamos de los pequeños poblados en donde hay manadas que no están dentro de ningún reino y convencer a sus alfas de ayudarnos,” le digo y él sacude la cabeza.
“Sabes bien que esas manadas sin reino no se involucran con nosotros, hay una razón por la que no tienen reyes y es precisamente para no entrar en guerras que no pueden ganar,” él me dice.
“¿Entonces sugieres que nos rindamos?” le pregunto.
“No, el rey Arnold no tiene herederos aún, pero tiene una sobrina, hija de su hermano menor, la princesa Eleanor,” él empieza a decir y yo lo interrumpo.
“No,” respondo rotundamente.
“Bastian, al menos deberíamos intentar una propuesta al rey Arnold, si definitivamente él se niega a aliarse con nosotros aún con un matrimonio de por medio, entonces pensaremos en otras opciones,” él me dice y yo me siento en el sofá con el rostro entre mis manos, devanándome los sesos buscando la respuesta a este problema.
Un par de minutos después, levanto la cabeza y miro a August con expresión derrotada.
“Sabes que tomaría tu lugar sin pensarlo, pero nadie aceptará irse a la guerra por la mano de un Beta,” él me dice.
Y entonces lo siento, el dolor en el pecho otra vez.
Mierda.
Había olvidado lo mucho que dolía y el asco que me produce pensar en que Elina esté follando con ese imbécil, habían pasado semanas desde la última vez y pensé estúpidamente que lo que sucedió en el bosque iba a cambiar algo, pero fui un tonto en creer que lograría ablandar el corazón de piedra de Elina.
August me mira con tristeza al notar la forma en que mi mano aprieta mi pecho con fuerza, pues sabe bien lo que está sucediendo ahora mismo.
“Está bien, llama a Howling Creek, veamos qué piensan sobre esto,” le digo y él asiente de inmediato.