CAPÍTULO VEINTICINCO

1202 Words
ELINA Nunca imaginé que volver a discutir con Bastian podía llegar a ser algo tan agotador, pasé el resto del día tratando de controlar mi furia, la cual a veces es increíblemente difícil de mantener a raya, y es que desde ese fatídico día mi loba ha estado mucho más presente, al punto que en algunas ocasiones me siento incapaz de retomar el control de mi propia mente, algo que en ocasiones ha sido útil, especialmente en el medio de un enfrentamiento cuando los instintos asesinos de mi loba me mantienen a salvo, pero en esas situaciones en las cuales necesito mantener mi cordura y ella está luchando por salir, es especialmente difícil controlar mi temperamento. Como hoy cuando estaba discutiendo con Bastian, pues de no haber sido por el llanto de Aiden y Alissa sirviendo como mi polo a tierra para no perder el control ante la furia de mi loba, es probable que me hubiese transformado y lo hubiese atacado allí mismo, y entonces nuestra tregua hubiese terminado en el momento en que mis colmillos se hubiesen clavado en su piel, decenas de personas morirían por causa de la guerra, y aunque mi objetivo sigue siendo recuperar el trono que por derecho me pertenece, no quiero que mueran más personas de las que ya han perecido desde el inicio de este conflicto. Y este ha sido uno de los puntos más discutidos con mi tío y el ejército rojo, pues me costó mucho trabajo convencerlos de que podríamos hacer el mismo daño o incluso más sin necesidad de acabar con más vidas de las que ya se habían perdido, mi tío, aunque era un comandante experimentado en la guerra, había perdido un poco de la conexión que tenía con la realidad y la vida rogue lo había ido alcanzando de a poco, al ser él un hijo bastardo de mi abuelo, no tiene el suficiente poder que la sangre de reyes alfas de la familia de mi abuela, combinada con la de los Bloodmoon, la cual era una de las más poderosas, le concedió a mi padre, el único hijo legítimo de los reyes, o que fue heredada por mí; así que mi tío nunca tuvo el poder suficiente para unir a todos los sobrevivientes de la guerra, quienes llevaban dos décadas viviendo como Rogues, para poder organizarse y recuperar el reino que les fue arrebatado junto con sus familias. Con el tiempo ellos empezaron a ver que mi enfoque de la guerra era mucho más conveniente, especialmente si teníamos en cuenta que los más afectados siempre habían sido ellos, les faltaba organización, disciplina, unidad, entrenamiento y autocontrol, les hacía falta una persona que les enseñara a ser una manada nuevamente, y una vez todos estuvieron de acuerdo y empezaron a escuchar mis sugerencias y a verme como su líder, las cosas empezaron a cambiar para bien entre ellos quienes solían llamarse a sí mismos “el ejercito rogue” y el castillo en ruinas junto con el terreno a su alrededor, era conocido como “el reino rogue”, no obstante, una vez empezaron a actuar nuevamente como un grupo unido hacia el mismo objetivo, se decidió cambiar el nombre y con ello la mentalidad de todos, quienes ahora dependen de mi fuerza y poder para guiarlos en este cometido. Y es por ello, que cosas como las que sucedieron hoy no pueden volver a pasar, no puedo perder el control o de lo contrario arruinaré todo el esfuerzo que durante meses hemos logrado para la consecución de nuestro objetivo, debo ser capaz de mantenerme calmada cuando esté alrededor de Bastian, sin importar lo que me diga o haga, no debo dejar que mi loba salga a la superficie cuando él esté cerca o de lo contrario podría cometer algún error. Después de llegar a esta conclusión, decidí que lo mejor sería transformarme por completo e ir a correr en el bosque para calmar un poco las emociones de mi loba y dejar que se canse lo suficiente para poder tener un día tranquilo mañana; no obstante, cuando sólo llevaba unos minutos corriendo tan rápido como el cuerpo de mi loba lo permitía, sentí que no estaba sola en el bosque y ella de inmediato se puso en alerta máxima, pendiente de cualquier pequeño movimiento que pudiera delatar la presencia de alguien extraño aquí, y lista para atacar a quien fuera que intentara acercarse sin previo aviso. Con el poco autocontrol que me quedaba en la parte racional de mi mente, envié un enlace mental hacia nadie en particular, sólo intentando saber si quien me estaba siguiendo era alguno de mis guerreros intentando escoltarme, pero cuando no recibí respuesta alguna entendí que quien está corriendo tras de mí no es parte de mi bando y por lo tanto debo estar alerta para responder ante un eventual ataque; después de todo estoy en el lugar en el que mi familia fue atacada hace tan solo unas semanas, por lo que no puedo descartar la posibilidad de que esto vuelva a suceder, especialmente si Bastian y sus hombres están aquí igual que la última vez. Pareciera ser demasiada coincidencia que esto pase en el mismo lugar y cuando están casi las mismas personas, y si este es un nuevo ataque contra mí, no sé cómo Bastian podría seguir negando su participación en todo esto, cuando las evidencias son más que contundentes; pero entonces, cuando recuerdo el último ataque, también recuerdo algo importante: mis bebés estaban lejos de mí ese día como lo están en este momento, ¿y si esto es una trampa para entretenerme en el bosque mientras ellos intentan hacerles algo? No, eso no lo puedo permitir, debo volver con ellos de inmediato, debo asegurarme de que estén a salvo, especialmente de Bastian. Intento correr más rápido y noto la forma en que mi loba empieza a tener aún más control de mi mente, guiándonos únicamente con sus instintos y aunque por un momento dejo de luchar contra ello, pues entiendo que en esta situación es mejor dejarla tomar la delantera para que ella nos pueda salvar a ambas, en el momento en que mis ojos se enfocan en los ojos verdes que vienen saliendo de los arbustos hacia mí, es demasiado tarde para tratar de retomar el control de las acciones de mi cuerpo y un segundo después me encuentro a mí misma lanzándome hacia adelante y chocando con el lobo de Bastian con un ruido fuerte, antes de que ambos caigamos al suelo en un remolino de pelo, colmillos y gruñidos. Veo sus ojos abrirse con sorpresa en el momento en que mi loba pone sus dos patas delanteras encima de él para mantenerlo fijo en el suelo, y sus gruñidos son tan fuertes que estoy casi segura de que cualquier persona cerca los podría escuchar, intento de nuevo controlar mi mente y tratar de alejarme de él, pero a este punto es inútil, ella está buscando sangre y no me siento lo suficientemente fuerte para detenerla, y entonces sucede, ella muerde con fuerza y los colmillos atraviesan el grueso pelaje del lobo de Bastian, quien pega un chillido estremecedor. ¡Mierda! ¿Qué he hecho?
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