CAPÍTULO VEINTINUEVE

1081 Words
ELINA Mierda. Qué estúpida soy. Mierda. ¿Por qué hice eso? No debí haber ido al bosque, no debí haberlo atacado, y definitivamente no debí haber dejado que él me hiciera… eso. Fue un estúpido error tras otro, todo lo que he venido construyendo en el último año se fue al traste en un instante, y todo porque él se acercó lo suficiente a mí para lograr confundirme y dejarme llevar, qué tonta soy, nunca debí permitir que nada de eso sucediera, y ahora él debe estar pensando que soy una tonta voluble que puede manipular con tan solo un par de palabras y su maldito cuerpo esculpido y perfecto. No, no debo pensar en su cuerpo desnudo, ya fue suficiente con lo que acabó de pasar, no necesito recordarlo más. “¿Majestad?” la voz de Camille me sobresalta y noto que ella está de pie en la entrada del bosque, luciendo nerviosa. “Camille, ¿qué haces aquí?” le pregunto y ella parece estar esforzándose por encontrar las palabras. “Noté que venía para el bosque y pensé que necesitaría un abrigo cuando se transformara de vuelta,” ella responde, pasándome un abrigo que es claramente demasiado grande para ella y cuando lo tomo en mis manos siento que impregnado en él está el aroma de August y frunzo el ceño. “¡August, sal de donde sea que te estés escondiendo!” grito y unos segundos después él sale detrás de un árbol luciendo incómodo. “No es lo que piensas,” él me dice en tono defensivo. “¿Ah no? ¿Entonces qué está pasando aquí?” les pregunto, aunque sé que no debería ser tan dura con ellos considerando su situación actual, y también lo que yo misma acabo de hacer. “Camille te vio venir y yo también vi a Bastian entrar al bosque, entonces ambos tuvimos la misma idea al tiempo, supongo, nos encontramos aquí en la entrada del bosque, y bueno, después decidimos darles un poco de privacidad para que pudieran hablar tranquilamente,” él me responde y yo enarco una ceja hacia él y su excusa idiota. Pues, aunque creo completamente en la versión de Camille acerca de que ella haya venido aquí por mí, sé que él no es de los que corren detrás de Bastian como un perrito obediente, y menos si también notó mi presencia aquí, claramente vino porque vio la oportunidad de quedarse a solas con mi guerrera y quería intentar algo con ella, aunque a juzgar por la actitud molesta de Camille, es evidente que no lo logró. “Bueno, pues qué conveniente que estés aquí ahora porque tu rey te necesita,” le digo, y la sonrisa idiota que tenía mientras miraba a Camille es reemplazada por una expresión de confusión. “¿Le pasó algo a Bastian? ¿Él está bien?” él me pregunta. “Fue atacado y está un poco herido entonces no puede transformarse aún, creo que deberías ir en tu forma de lobo y traerlo contigo para que lleguen más rápido,” yo le respondo y él se ve genuinamente preocupado. “¿FUE ATACADO? ¿Por quién?” él me pregunta con preocupación. “Bueno… por mí,” respondo y ambos me miran sorprendidos. “¿Atacaste al rey Vark? ¿Por qué? ¿Te hizo algo?” Camille pregunta de inmediato. “Él nunca le haría nada malo a ella, eso es absurdo,” August responde de forma defensiva. “Oh, ¿En serio? Querrás decir que él no le hará nada MÁS,” ella le dice mientras se cruza de brazos y lo mira con molestia. “Es todo un gran malentendido, él nunca haría nada a propósito  para dañarla,” August responde y Camilla resopla con incredulidad. “Sí claro, todo fue producto de la imaginación colectiva del ejército rojo, después de todo solo somos un grupo de Rogues apestosos, ¿no es así?” ella le dice con molestia. “Sabes que eso no fue lo que quise decir, yo no sabía que tú eras del ejército rojo, pensé que eras de los Crimson, y además tú no pareces un rogue apestoso…” August intenta defenderse, pero yo lo detengo antes de que se siga hundiendo él mismo. “August, Bastian necesita ayuda,” le repito y él me mira sorprendido como si acabara de recordar que yo estoy de pie entre ellos. “Oh, sí, Bastian… bueno, iré a buscarlo,” él masculla antes de empezar a andar hacia el bosque mientras se quita la ropa para transformarse y noto los ojos de Camille oscurecerse con deseo. “¿Volvemos adentro?” le pregunto. “Sí, por supuesto,” ella responde, quitando su mirada de la figura semidesnuda de August a regañadientes. “Sé que es tarde ya, pero es mejor que empecemos a empacar las cosas ya, nos iremos mañana a primera hora,” le digo y ella me mira con preocupación. “¿Tan grave fue el ataque? ¿Crees que ellos puedan tomar represalias contra nosotros si nos quedamos?” ella me pregunta. “No, fue sólo una mordida en el hombro, nada grave, además estoy segura de que no tomarán represalias por ello,” yo le respondo. “¿Entonces por qué debemos irnos antes de terminar la búsqueda?” ella me pregunta. “Porque me temo que no podré controlarme si sigo cerca de él,” le respondo con sinceridad. “Oh, ya veo, crees que terminarás hiriéndolo aún más si te quedas, ¿no es así?” ella me pregunta inocentemente. “Ehhh… sí, eso es precisamente a lo que me estaba refiriendo,” le respondo de forma evasiva, tratando de no pensar en lo que realmente me preocupa. “Bueno, entonces le haré saber a todos que deben tener todo listo para irnos mañana temprano,” ella me responde antes de hacer una leve reverencia e irse a dar el mensaje. Yo entro en la habitación en la cual se encuentran los bebés durmiendo profundamente, la niñera se levanta tan pronto me ve entrar y yo le indico con señas que puede irse a dormir a su propia habitación ya, por lo que ella asiente y sale de inmediato; así que me acerco a la cuna en donde ellos están acostados y los observo por un largo rato, luego maldigo internamente cuando noto que Bastian tenía razón. Ellos en definitiva sí se parecen a él.
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