En cuanto terminó la conferencia, corrí a mi habitación, no podía estar sin saber lo que había ocurrido, miles de preguntas venían a mí, entre ellas me preguntaba el por qué Ángel jamás me había dicho nada.
«¿Por qué te lo guardaste? ¿Por qué no me dijiste nada?» las preguntas surgían más y más.
Jessica venía detrás de mí, su gesto preocupado atrajo mi atención. Ella no se merece esto, aunque me he esforzado no he logrado amarla, Esther sigue en mi corazón.
«Debo acabar con esto, antes que la lastime más, ella es bonita, puede encontrar a alguien más»
Tomé su mano y la conduje a la cafetería del hotel, nos sentamos en una mesa alejada de todas las personas. Jessica me miraba con curiosidad.
— Jessica, yo...
— Ya sé lo que vas a decir, tiene que ver con aquel chico, ¿no es así?
Me interrumpió mirándome detenidamente.
— ¿Cómo lo sabes?
«Yo jamás le describí a Eloy, nunca le mencioné nada. ¿Cómo es que lo supo?»
Jessica bajó su mirada, en su rostro pude notar un ligero rubor en sus mejillas. Ella estaba avergonzada.
— Yo... Yo escuche accidentalmente tu conversación con ese chico. Es el ex novio de tu amiga, ¿no?
Mencionó mirándome de nuevo.
Sus ojos mostraban la completa curiosidad. Ella merece saber todo, si se va a acabar todo, creo que es justo que se lo diga.
— Sí, así es.
— Oh, ya veo. Por favor, ahórrate las explicaciones y ve a dónde tengas que ir, no te preocupes por mí. Tarde o temprano sabía que esto llegaría, te deseo mucha suerte.
Dijo Jessica levantándose, me dirigió una última sonrisa y desapareció de aquel lugar.
«No imagine que fuera tan fácil terminar con ella»
Al llegar a mi habitación, tomé rápido mi celular, observé la hora, no era tan tarde, por lo que decidí llamarle a Ángel. Por suerte él se encontraba en línea.
«Lo mejor será que lo vea a la cara y me diga todo sin mentirme»
Ángel se demoró un buen tiempo para responder, hasta que vi su rostro que me observaba sorprendido.
— Jess, ¡qué sorpresa que me marques a esta hora!
Exclamó un poco nervioso.
— No interrumpo nada, ¿verdad?
— No, absolutamente nada. Todo está bien acá.
Respondió rápido.
«Ángel me está ocultando algo, lo sé. Él no es bueno mintiendo ni guardando secretos»
— Bueno, si lo dices. Te llamé para saber lo que me querías decir aquel día, vamos, te escucho.
— Oh, no es nada. Olvídalo, ya hasta no lo recuerdo.
Respondió sonriendo nerviosamente.
«¿Qué me estás escondiendo?»
Mire detenidamente el lugar, se parecía bastante a una habitación de la casa de Esther. Aunque hubiera pasado mucho tiempo que no iba, podía reconocer esas blancas paredes y esa modesta decoración.
— ¿Estás en la casa de Esther?
— Sí qué eres observador. Iba pasando por aquí cuando me encontré con la mamá de Esther, ya sabes como es la señora que me invitó a cenar.
Contestó cada vez nervioso.
«No creo que solo eso sea la razón, ¿podrá ser que Esther esté ahí?»
— Ángel, hoy me encontré a Eloy, él estaba sin Esther, me dijo que ella y él habían terminado porque ella se fue a estudiar a Madrid. ¿Eso es cierto?
La expresión sorprendida de Ángel no se hizo esperar, boquiabierto asintió.
— Mmm... ¿Puedes decirme por qué no me lo dijiste?
Pregunté con seriedad.
— Lo siento, se me paso. Además, tú no querías saber nada de ella, o, ¿me equivoco?
Contraatacó con seriedad.
«Bueno, tiene razón. Yo tuve la culpa, pero, no era para que me ocultará una gran noticia como esa»
— Sí, ya lo sé. Pero, eso es distinto.
— Jess, lo siento. Además, pensé que ya no querías a Esther, como ahora tienes una novia.
Mencionó mirándome detenidamente.
«Cierto, lo que hice está mal. Ángel tenía razón de nuevo»
— Sí, ya lo sé. De hecho...
— Ángel, dice la madre de Esther si vas a querer pastel.
Interrumpió Emy asomándose.
— Sí, ahora voy.
Respondió rápido.
— ¿Qué están celebrando?
Pregunté desconcertado.
— Nada, solo se les antojo. Como te podrás haber dado cuenta, creo que es momento que me vaya.
Respondió Ángel con una sonrisa.
En sus ojos pude ver un destello de arrepentimiento, conocía perfectamente su manera de comportarse y sus gestos cuando él me ocultaba algo.
— Está bien, luego hablamos.
Dije para terminar la videollamada.
Mire a mi alrededor, después de darle vueltas al asunto, llegué a la conclusión de que debía averiguar por mí mismo lo que Ángel me ocultaba.
Con el dinero que tenía ahorrado de mi trabajo, reserve un vuelo para México a las 3 de la tarde, comprar un vuelo a estas alturas de la fecha festiva era más complicado. Hubiera tomado el primer vuelo, pero tenía cosas que resolver.
En toda la noche me la pasé redactando el informe de la escuela, alrededor de las 3 AM acabé mi trabajo y lo mandé.
...
En la mañana, en cuanto me levanté, acomodé mi equipaje y avisé a mi tutora que algo urgente me había surgido, que no podría regresar con ellos.
A las 3 en punto ya estaba en el aeropuerto abordando mi vuelo. La esperanza de ver a Esther me emocionó y me devolvió la sonrisa.
El vuelo fue tranquilo, esta vez no hubo nadie quien hablará conmigo. Al bajar del avión, una brisa cálida me envolvió.
«De nuevo en casa, no hay lugar como el hogar» Pensé con alegría.
De nuevo sentía la calidez de mi país, otra vez volvía al lugar que me había visto crecer. Con tranquilidad emprendí mi camino, aun faltaba recoger mis maletas.
Durante el transcurso de mi trayecto fui sorprendido por un grupo de 5 chicos que se encontraban totalmente entusiasmados.
— Al fin será hoy, hoy será el día que por fin conoceré Madrid.
Exclamó uno de cabello marrón.
La mirada de los demás estaban sobre él, casi me recordaron la vez en que fui seleccionado para irme a mi actual universidad. Sonreí al verme reflejado en aquel chico.
Me encaminé nuevamente, ahora está vez fui sorprendido por el aroma de la fragancia de una chica de cabello oscuro y ondulado que pasó cerca de mí.
«Ese aroma, esa fragancia me es conocida, la tengo memorizada en mi corazón. No la puedo olvidar, es una combinación a vainilla y chocolate, el aroma inconfundible que Esther usa»
— No puede ser ella.
Balbucee tomando mi maleta.
— ¿Perdón?
Preguntó la señorita que me había atendido.
— No es nada.
Respondí con una tímida sonrisa.
Los chicos miraban fascinados a la joven, ella me seguía atrayendo, no comprendía la razón. Los chicos comenzaron a avanzar, ella detrás de ellos.
La mirada de aquella chica se dirigió hacia un grupo de personas que lo despedían, al observar detenidamente pude reconocer a la familia de Esther, Emy, sorpresivamente ahí estaba Ángel.
«Entonces, ella es Esther»
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Bonus
— La superior Esther es muy linda.
Dijo un chico de cabellera oscura a su amigo rubio.
— Sí, pero no creo que te llegue a hacer caso. Escuché que es una de las mejores alumnas de su generación.
Respondió el rubio al amigo.
— ¿En serio?
— Oshh, pos yo siempre te digo la verdad.
— No pos sí, tienes razón.
Esther se acercó a ellos con una sonrisa amigable, los miró detenidamente, los chicos solo le devolvieron la sonrisa.
— Chicos, por favor integrecen con los demás, ya es momento de abordar el avión.
Les indicó señalandole a los demás estudiantes.
El par de amigos asintieron esbozandole una sonrisa, la belleza y la gentilidad de Esther los había dejado sin palabras, a duras penas la podían mirar sin hacer evidente su admiración.
— Chicos, avancen.
Esther dio la orden desde atrás mientras jalaba sus maletas pesadas.
Los amigos con el corazón agitado se permitieron admirarla un pequeño instante más, después seguieron a su grupo.
Mientras tanto, Jess miraba con atención a aquella bella joven con ese aroma tan peculiar.