Los días posteriores habíamos tenido pocos momentos para hablar, Esther estaba en época de exámenes y trabajos finales, además que comenzaba a recibir mis resultados de este semestre. Ángel había venido a mi casa con un gesto preocupado, se veía que algo malo le había ocurrido. Sin rodeos le di acceso a mi cuarto y lo miré detenidamente. — ¿Qué sucedió? — Es mi aniversario, y no sé qué hacer, el año pasado le llevé serenata, y el anterior la invité a cenar, ahora no sé qué hacer. Contestó desesperado. «Bueno, en eso tampoco puedo ayudarlo, a lucha cumpliré apenas dos semanas de salir con Esther.» — Ángel, ¿qué te puedo decir? Vacilé mirando el rostro atento de Ángel hacia mí. — Descuida, ya se me ocurrió una idea. Contestó con una gran sonrisa y sacando su celular. Al poco tiemp

