Lo que resta de la mañana en la casa Martinez Ibarra se pasa volando no pasa nada excepcional solo que Mateo planeaba cada detalle de su noche pero siempre llegaba a lo mismo: aunque quisieran no podían estar toda la noche a lo máximo contaban con dos horas para poder hacer lo que él quería sin contar con que alguno de los gemelos podría despertar, son muy pequeños para pedirle a Tatiana que se los cuide, mentalmente resopla. Van por las cosas de él y todo sigue tranquilo, mientras los niños duermen y ellos compran la cuna con las demás cosas que necesitaran Mateo se acerca con recelo a su prometida. -Mi amor - ella lo mira - sobre lo de esta noche - habla nervioso - ¿tengo carta blanca para hacer lo que quiera o hay algo que no harías? - ella le mira sorprendida. -Mateo - se ríe - no

