Narra Ayalen. Luego de que esa bestia vino a molestarme no pude volver a dormir sintiendo la terrible sensación que me quedó después de que tocó mi cuerpo, pero lo que más me enfado conmigo misma es que me haya estremecido su aspereza. Y lo último que me dejó algo desorientada fue saber que él parece sentir atracción por mí sin importar que como macho arrogante me haya dicho que no soy suficiente. No soy tonta, y sé cuándo un hombre está interesado, sin embargo, me aterra que me obligue a servirle para su placer, siendo él tan malvado, no me sentiré bien conmigo misma. Ahora me encuentro totalmente agotada y con temor de cerrar los ojos porque cada vez que lo hago lo siento acostado sobre mí. —Ayalen, vamos— me sorprendí cuando Atzamara entró a la habitación con ambos cachorros en bra

