Bobbie consideraba que no tenía ni una pizca de sentido común y Everly tenía cien por ciento de razón. Este hombre la volvía estúpida. Más que estúpida. Porque, mientras él revisaba cada fotografía que ella había tomado de los niños, ella estaba recostada bajo su brazo, descansando contra su pecho desnudo como si no hubieran pasado un solo día. Cualquier noción de que él podría haberle mentido o seguir mintiéndole había desaparecido en lo más profundo de su cerebro y, mientras compartían el vaso de bourbon caro de él, ella sabía que no podía culpar al alcohol por lo que sentía. Era todo él. Bueno, todo él y su reacción hacia él. Por las razones que fuera, él parecía ser capaz de olvidar el pasado o cómo habían estado al final de su relación cuando ella se fue, y lo más importante, cómo ha

