Matt había perdido el control, ya no le importaba que Melody fuera su mano derecha, su amiga, su empleada, él la amaba en silencio hacía tiempo, pero ahora la deseaba como jamás deseo hundirse en una mujer. Matt subió a Melody al automóvil y sin decir más se dirigió al hotel donde se hospedaban, la peli negra estaba demasiado furiosa como para hablarle o preguntarle que rayos le pasaba, aún se reprochaba haber permitido que su jefe la sometiera tan fácil, y es que Mel no lo quería lastimar, era verdad que Matt era un experto en combate cuerpo a cuerpo, pero ¡maldición! Ella era el susurro de la muerte, no había persona más rápida que ella. Odiaba verse débil al lado de su jefe. Cuando ingresaron en el hotel, fueron directo al piso donde ambos se alojaban, sus habitaciones estaban enfrent

