Mia Saenz

1550 Words
-Aquí estoy sentada en el despacho, tengo en mis manos el acuerdo matrimonial, hoy a llegado a su fin, que rápido se pasó el tiempo ya hace un año que dije si acepto y hoy estoy registrando el divorcio- -No sé nada de mi esposo o ex esposo desde ayer, salió en la noche, al despertarme encontré una nota, decía que su abogado se comunicaría conmigo- No tuvo la decencia de decirme las cosas él mismo- -Efectivamente el abogado me contacto, me cito en el registro publico, me paso un sobre, estaba el acuerdo matrimonial el cual dice que ya fue efectivo- Oficialmente soy una mujer divorciada, en mi cuenta hay una suma de dinero muy alta, eso asegurara que mis hijos tenga una buena vida. No les había mencionado que tengo un pequeñín que amo con locura, aunque no lleva mi sangre siento que los dos nacimos para estar juntos- También llevo en mi vientre un bebé de escasas 5 semanas- -Trate de enviarle un mensaje a mi ex esposo, quería decirle que ya todo había quedado firmado pero jamás tuve respuesta- -Salí del lugar mis lágrimas bajaban sin que yo pudiera hacer algo, respiré profundo, era hora de comenzar una nueva vida, al llegar a mi casa, la cual había sido un regalo del padre de mis hijos, nos instalamos, fui a mi habitación, sería una noche extraña, quizás ya me había acostumbrado a dormir a su lado- -Tome un baño, acoste a mi príncipe, me senté en el balcón, mientras disfrutaba un delicioso Té, escuché que un mensaje llegó al celular- -Al revisarlo decía- Por siempre Mia- -Que extraño era un número desconocido- No entendí el mensaje, ¿acaso preguntaba si mi nombre era mía o insinuaba que yo le pertenecía?- -Deje el celular a un lado, seguí disfrutando de la fría noche, comencé a recordar cómo hace un año una propuesta me había cambiado la vida- -Poco a poco llegaron a mi esos recuerdos, el día que un hombre muy guapo llegó al club, podía ver en sus ojos tristeza y desolación- -Un vaso de Whisky desencadenó una aventura cargada de emociones y venganza- -Quiero presentarme Soy Mía Saenz, una extranjera en esta tierra, soy hija de padres latinos, me mudé a Los Ángeles cuando tenía 8 años, mis padres venían por el sueño americano el cual les dire que fue la muerte- -El país no fue lo que esperábamos, mis padres trabajan día y noche para sacarme adelante, yo les ayudaba en algunas ocasiones, ya sea limpiando casas, cocinando en restaurantes o atendiendo bares de mala muerte- -Aprendí a ser una mujer ruda, debía defenderme de todos los que se querían aprovechar de mi, cuando cumplí los 18 años mis padres murieron en un incendio, mi madre tenía la costumbre de prender veladoras a los Santos, una noche mientras yo trabajaba el Bar me llamaron, según me informaban mi casa se incendiaba- -Llegue lo más rápido que pude, pero no fue suficiente, mi casa estaba completamente en llamas- Esa noche perdí a los dos seres que más amaba en mi vida- -Mis vecinos me ayudaron a enterrarlos, también me dieron posada algunos días mientras buscaba mi nuevo hogar- -Un par de Ángeles llegaron a mi vida, doña Juana y don Francisco, ellos eran muy amigos de mis padres, viví un tiempo en su casa, tenían un hijo llamado Braulio un chico problema pero de buen corazón- -Seguí trabajando en bares de noche, de día lo hacía en una cafetería, mis nuevos padres no me cobraban alquiler así que usaba el dinero para estudiar, me inscribí en la universidad, estudiaba Administración y Finanzas- -Saque mi carrera adelante, pude encontrar un trabajo estable en una gran empresa, comencé a ayudar a mis viejos, pero Braulio tuvo que relacionarse con personas malas y terminó en la cárcel- -El abogado nos cobraba mucho dinero por representarlo, decidí volver a trabajar de noche, necesitábamos ese dinero extra- Mis viejos ya casi no podían trabajar así que yo lo hacía por ellos- -Una noche me dijeron de un trabajo en el club más famoso de la ciudad, decidí ir a una entrevista, vi que habían mujeres casi desnudas, definitivamente no haría nada de eso- -Me explicaron que la vacante era para atender la barra, algo que me alivió- Acepté pues la paga era generosa- -Mi vida ahora estaba entre la oficina y el club, pero a decir verdad ganaba más de noche, al principio solo iba tres días a la semana, al pasar el tiempo gracias a mi buen desempeño me extendieron el contrato, ahora trabajaba todos los días, descansaba solo los martes- -Tuve que renunciar a la empresa, no podía con la doble jornada- -El juicio de Braulio salió en su contra, terminaron condenándolo a 30 años de prision, mis viejos estaban destrozados- El abogado solo nos había robado- -En el club hice amigos, mis compañeros de barra eran Martín y Pedro, los dos me protegían de los clientes abusivos, también tenía un par de amigas Chántal ( Lorena ) y Carmesí (Karla), aunque estas dos se desempeñan en el mundo del entretenimiento para hombres yo las respeto y las valoro- -Los días eran un caos, siempre hombres malos, hombres buenos, cada uno con una historia y un pasado- -Los clientes más prestigiosos tenían sus mesas VIP solo los poco comunes eran los que llegaban a la barra, todas las noches escuchaba historias, hombres y mujeres sufriendo por amor, dinero, malos negocios- -Yo los atendía, escuchaba sus problemas, les daba una sonrisa y un consejo, me bautizaron la sicóloga- -Una de mis tantas noches se acercó un hombre, se veía triste, con la mirada perdida- -¿Que deseas tomar?- pregunté -Buenas decisiones- Respondió -Que tal si empezamos por un Whisky, después vamos viendo- Mencioné -El solo asintió- -Le serví el trago, él insistió que yo también lo hiciera así que le obedecí- -¿Me contarás cuál es tu pena?- -No quiero hablar de eso- Respondió -Bien lo que tú diga, le serví otro trago también para mi- -Lo mire fijamente, él también me miro- -Si algún día necesitas algo por favor dímelo, a veces la mirada desde otra perspectiva nos ayuda a tomar esas duras decisiones- -Choqué su vaso con el mío, seguí atendiendo, cuando volví a mirar ya no estaba en la barra- -Los siguientes días era el mismo ritual, se sentaba, le servía un trago, él me obligaba a tomar también, sus respuestas eran cortas, pero sentía que se estaba abriendo más- Al menos ya hablábamos del clima, cultura, farándula, comida y arte- -Una noche chantal me pregunto por el extraño, le dije que no sabía su nombre, ella me dio su información, era el hijo menor de los Santori, una familia de mafiosos, eran temidos en todo el país, también me contó sobre la muerte de su hermano, supongo que esa era la raíz de su tristeza- -El hombre misterioso seguía visitándome, cada noche me dejaba un propina generosa- un día por fin hablo un poco o más- -¿Como te llamas?- pregunto -Soy Mía- Respondí -Mia, que nombre tan peculiar- Respondió -Es un nombre hermoso según yo lo veo, y ya se quien eres- mencioné -¿Así? ¿Quien soy?- -Vladimir Santori- respondí -Ví como sonrío- -Dígame señor Santori, llevamos 15 días en esta misma situación, no me has querido contar nada de su vida, por fin dejara esas conversaciones sosas, ¿podemos ya hablar de algo importante?- pregunté -¿Que quieres hablar?- -Cuéntame algo de ti, algo que te guste- -Asesinar- Respondió -Pero que directo- -¿Te asusta?- -¿Por que lo haría? ¿Acaso Me matarás?- -Quizás- respondió sonriendo- -Bueno el día que nacemos tenemos definido ya la fecha de muerte, así que si está en tus manos hacerlo, Hazlo- Puse mi mano sobre la de él y le regale una sonrisa- -¿No temes morir?- -La verdad no- Mis padres fallecieron, quizás al morir me encuentre con ellos- -¿Tienes una pareja? ¿Hijos?- -No señor, con mi ritmo de trabajo no puedo sostener una relación, si he de tener hijos sería para estar tiempo completo con ellos- -Buen punto- -El día que nos conocimos mencionaste algo de tomar buenas decisiones, ¿como vas con eso?- -Aún sigo en eso- -Ví como Amanda llegó, esa mujer si que la detesto, es prepotente, egoísta, se cree la dueña del lugar.- -Mi amor, ya está lista nuestra habitación- Dijo abrazando por la espalda al guapo- -El se levantó, comenzó a sacar dinero de su billetera, en el momento que me lo fue a entregar le di un consejo- -Señor desde hoy podría tomar buenas decisiones, aquí está la primera - dije mirando a Amanda- -Tome el dinero- -Ví como se fueron los dos- Respeto lo que los hombres hacen en este lugar con las mujeres pero odio Amanda con todo mi ser- -Pasó al rededor de una semana y el hombre guapo no volvió, pensé que no lo vería más pero una noche llegó- -Hola Mía- -Señor Santori, que placer verlo de nuevo, pensé que se había olvidado de mi- -No podría- Respondió -Que bueno saberlo- ¿Entonces que tomarás hoy?- Pregunté -Una decisión- Respondió -¿Así? ¿Cual?- -Mia cásate conmigo- -¿Que?-
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