XVII

2395 Words

XVII Bajamos al jardín: la tarde caía ya, y no venía mal la brisa para despejar las cabezas acaloradas. Yo creía no tener ni sombra de lo que por borrachera se entiende: y sin embargo, atribuí el extraño peso que notaba en el corazón, la infinita melancolía que se apoderó de mí, a los efectos del vino, que a veces producen ese doloroso tedio, cayendo en el alma como piedras en la hondura de un pozo. Aquella gente alborotada, alegre, bromista, que tomaba la boda por fausto acontecimiento, me producía fastidio y aborrecimiento inexplicable: parecíame no haber tropezado nunca con personas tan antipáticas. Se esparcieron por la finca gozando y riendo, y yo procuré quedar a solas con mis negros pensamientos y mis lúgubres ideas. La imaginación se me ponía más turbia cada vez, cual si enorme de

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD