XX-1

2188 Words

XX Al saltar del vagón en Madrid, en la estación del Norte, divisé lo primero las rojas barbas y la geta repulsiva de mi tío Felipe, que me alargó la mano y llamó a un mozo para entregarle el talón de mi baúl. Después, metiéndose conmigo en un coche de punto, dió las señas de su casa: «Claudio Coello, número tantos...» —¿No vamos a mi posada? —pregunté sorprendido. —Verás... —respondió el hebreo con aquella dificultad de frase y contracción de rostro que acompañaban en él a la manifestación de la avaricia—. Es una tontería andar con cumplidos entre parientes... En mi casa hay un cuarto sobrante, que de nada sirve; lo ocupaban unos trastos... Es alegre y capaz... Mejor tratado que en la posada estarás, chico... Y para tus estudios, la tranquilidad que quieras. Comprendí el mezquino cálc

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD