Alexander đ„ HabĂa pasado una semana desde que decidĂ quedarme al lado de Bianca. No permitirĂa que nada ni nadie le hiciera daño. Mauricio, ese malnacido, habĂa estado bajo vigilancia constante. SegĂșn los informes, no salĂa de su residencia, pero si se atrevĂa a acercarse a mi mujer, pagarĂa caro. Ăl no tenĂa idea de lo que yo era capaz de hacer para protegerla. Mientras tanto, Bianca habĂa estado ocupada con su estudio fotogrĂĄfico, recibiendo una gran cantidad de clientes. Para garantizar su seguridad mientras yo atendĂa mis asuntos, asignĂ© a un hombre de confianza para que la cuidara. El mas confiable el gran Aleric. Esta tarde, me encuentro en el almacĂ©n de La Cueva. Las drogas y el nuevo producto estaban listos para ser trasladados hacia el Oriente. Mucho dinero estaba en juego, y d

