En un abrir y cerrar de ojos, ya es fin de semana y yo sigo sin resolver los problemas que se me enfrentan, uno de ellos es la carga de trabajo que nos dan como castigo por lo que hicimos en mi primer día de trabajo, el otro es el sueco que sabe quien soy y no sé como tratar con ello y el tercero es Luke, su insistencia en pedirme perdón cuando ni siquiera sé de qué se disculpa. Sin duda, mi vida es un caos, uno donde debo soportar con secretos a voces, pasados ocultos, una lucha entre dos hombres del que desconozco su motivo y un jefe que nos quiere lejos de la empresa, mi empresa. Suspiro frustrada mientras almuerzo en la cafetería por primera vez desde que entré como prácticamente. Todos estos días, habían sido tan agotadores y ocupados, que solo podíamos comer en el escritorio que

