La señora Winchester me miró de una manera que no sabía explicar. Hubo un silencio total entre nosotras y, a pesar de que esto sería capaz de poner a alguien nervioso, lo cierto es que en mi caso todo era tranquilidad total. —Sé bien que eres capaz de poder hacer feliz a mi hijo, es por eso que te doy mi bendición. —No sé qué decirle, lo cierto es que mi relación con Gabriel ha traído locura total y muchas otras cosas. —Te entiendo mejor de lo que piensas. Si tú supieras todo lo que pasé al lado de mi marido, te sorprenderías de que nosotros estamos juntos. —Es probable, pero usted sabe bien que cada historia es diferente y no todos los finales son felices. —¿Acaso piensas dejar a mi hijo? —ella me miró con angustia al pensar en esta posibilidad —porque si es así, te pido que me diga

