Tanta fue la insistencia de Gabriele, que al final me levanté un poco aturdida. Al bajar por las escaleras, miré a todo un equipo acomodando demasiada ropa. —Sabía bien que te encontrabas cansada para viajar, así que organicé todo para que tuvieras un desfile de moda privado. Escoge la ropa que más te guste, también los zapatos y los accesorios que quieras —la sonrisa de Gabriele fue amplia —. Si te gusta todo, eres libre de cogerlo. —¿Acaso esto es una broma? —miré un tanto helada toda la ropa y los accesorios —esto es demasiado, incluso para mí. —Nada es demasiado para ti, así que escoge lo que te venga en gana. Porque si no lo haces, voy a pedir que dejen todo lo que me han recomendado para ti. Sabía bien que Gabriele era capaz de esto, así que al final fui directo a los percheros y

