Gabriele puso el sofá contra la puerta con una facilidad sorprendente, luego me cargó en su hombro y caminó conmigo de esta manera sin ninguna dificultad. —En serio que tu actitud muchas veces me confunde, pero agradezco que te encuentres aquí porque así las cosas son un poco más pasajeras. —Ya dijiste que me agradecías por mi presencia, no tienes que estar haciéndolo a cada rato. Es fastidioso y la intención se pierde por completo. —Soy una persona agradecida y no me gusta deberle nada a nadie, así que me veo obligada a agradecer cada vez que lo veo conveniente. —Me debes algo más que mi compañía, te recuerdo el billón de dólares que tuve que pagar para que no fueras a prisión. —Eso es algo que no te pedí, de alguna manera pensaba conseguir ese dinero. Así que no vengas a querer apro

