Mi sonrisa fue amarga, sabía bien que lo que me venía era un rechazo rotundo. En el momento en que Mateo me dio un abrazo, supe que nuevamente me estaba rechazando. —Vaya, en serio, que tengo mala suerte —me aparté de su lado y lo miré con nostalgia —. Dos veces me he declarado a la misma persona y dos veces esa persona me ha rechazado. —Abril… En serio que una relación que vaya más allá de la amistad es algo imposible, te juro que no se puede. No te quiero vivir rechazando, en serio que no, así que por favor trata de no volver a tocar este tema porque es incómodo para ambos. —Para mí no solo es incómodo, es doloroso —sentí cómo mi corazón se estrujaba en mi pecho —. Pero no te preocupes, que mis sentimientos no te van a volver a incomodar. Me di la vuelta e ignoré los llamados de Mat

