Capítulo 20 - Noah

1177 Words
Abro los ojos de golpe, al percibir que ya amaneció. La sensación del buen sexo, dibuja una sonrisa en mi rostro, mientras los deliciosos recuerdos de la noche anterior se aglomeran en mi mente. Una preciosa mujer, jadeando, gimiendo y sudando, entre mis brazos, clamando más y más, a la vez que sus suaves manos me tocan. Mi piel ardiendo al tacto… Me remuevo entre las sábanas y estiro mi brazo. Busco a tientas el cuerpo desnudo de esta mujer que me tiene encantado, pero no lo encuentro. Me incorporo de manera rauda, frunzo el entrecejo y echo una rápida mirada a mi entorno. —¿Eun-Yeong? —la llamo. Sin embargo, no obtengo respuesta alguna. Dante aparece de repente, atravesando la puerta como un ciclón. Se sube a la cama, meneando la cola y me mira con mucha ilusión. Empieza a darme lametones en la cara. —¿Has visto a Eun-Yeong, amigo? —el can me mira y ladea la cabeza. Debo dejar de hablar con mi perro, o de lo contrario terminaré loco de verdad. Le acaricio la cabeza y le alboroto el pelo. Él se emociona más y sigue dándome lametones en la mejilla—. ¡Dante! —Se detiene y me mira—. Déjame salir de la cama —le digo con seriedad. Él se queda quieto. Me incorporo sobre la cama y lanzo una rápida mirada a toda mi habitación. Todo está en su lugar: una máquina de hacer ejercicios a la izquierda, el televisor plasma de cuarenta y dos pulgadas sobre la mesita de vidrio por completo transparente, frente a mi cama, el escritorio con mi portátil a la derecha… Cierro los ojos al pasar la mirada por las ventanas. Las persianas están subidas, y aunque no hay sol, la iluminación del día, me golpea las pupilas. Solo la silla blanca a mi lado, que a veces uso para leer los guiones que me mandan para grabar las escenas, está fuera de su sitio. Sonrío al recordar que sobre ella, Eun-Yeong me cabalgo como si fuera una amazona. Trato de ponerme de pie. Siempre me cuesta un poco. Mi cama es de estilo japonés. Pongo mis pies sobre la alfombra ikea de color gris sobre la que está dispuesto mi lecho, y me impulso para levantarme. Vuelvo a barrer mi habitación con la mirada, buscando indicios de Eun-Yeong. Es un lugar amplio, de unos setenta metros cuadrados. Está dispuesta en dos ambientes, dividido por la mesa donde descansa el televisor. En un lado, está mi lugar de descanso, y en el otro, un juego de muebles de color blanco, donde suelo recibir a mis visitas especiales o tomar una siesta de vez en cuando. Dos grandes ventanales panorámicos en la pared a mi izquierda, provee de luz natural. Al fondo, una enorme pared de color beige divide mi cuarto del baño. El suelo es de madera cromada. Comienzo a sentir algo muy extraño. No logro entender que es. Es una sensación de vacío en la boca del estómago y mi corazón se acelera. Me dirijo al baño a toda prisa. —¿Eun-Yeong? —Vuelvo a decir el nombre. Empiezo a sentirme muy ansioso—. ¿Estás aquí? —arrimo la puerta corrediza de la ducha, pero no hay nadie—. ¿Pero qué mierda? —digo entre dientes y desando mis pasos. Me siento muy confundido. Me paro en el medio de mi cuarto y vuelvo a mirar mi entorno, busco algún indicio del paradero de la preciosa mujer a la que le hice el amor durante toda la noche. ¡Un momento! ¿Acabo de usar las palabras “le hice el amor”? ¿Pero qué diablos pasa conmigo? Sacudo mi cabeza con fuerza para alejar las estupideces románticas de mi mente. No me toma mucho tiempo darme cuenta que Eun-Yeong se ha ido, sin despedirse. Se largó a mitad de la madrugada, tal cual como… una vil ladrona. Y lo peor del caso, es que no tengo moral para sentirme ofendido, porque yo he hecho lo mismo muchas veces. Sin embargo, siento mi ego hecho pedazos. Me acerco a la mesa de noche, donde está mi móvil cargando. Lo tomo y me dispongo a escribirle, sin ponerme a pensar ni un segundo en lo que hago… «Un momento», espeta la voz de mi conciencia. «¿Qué rayos estoy haciendo?», pienso. Miro la pantalla de mi móvil y leo: Hola. Espero estés bien. Acabo de despertar y no te vi. ¿A dónde has ido? Algo dentro de mí se remueve. Necesito una explicación, saber que todo está bien entre nosotros, que no se fue por algo de hice o dije... Me dejo caer sobre la cama. ¿Por qué me siento tan tonto? Solo me toma un par de segundos entenderlo. ¡Es la primera vez que me sucede algo así! Lo normal es que sea yo quien haga esto con mis amantes de turno; que me levante con sumo cuidado, en mitad de la noche y me marche. No obstante, antes de irme, siempre, me tomo la molestia de dejar una nota sobre la almohada. Eun-Yeong no ha hecho ni eso. Me quedo en silencio total por un largo rato, pensando. Aquí, sobre mi cama, con la mirada fija en la pared blanca que tengo al frente, no logro entender porque me siento tan contrariado… las veces que yo me he largado sin dar explicaciones, es porque solo era un simple revolcón y nada más, porque no hay nada que me una a la mujer, lejos del sexo. «¿Acaso eso es lo que soy para Eun-Yeong?». No puedo evitar sentirme usado. «No», me reprendo. «Ella es solo una más del montón», me obligo a recordarlo. «Debo dejar de comportarte como un idiota. Si yo no significo nada para ella, ella tampoco debe significar nada para mí». Vuelvo a mirar la pantalla de mi móvil y leo el mensaje. ¡Es lo más estúpido que he escrito en mi vida! Lo borro y lanzo el celular sobre la cama. Tomo una honda inhalación y me pongo de pie, dispuesto a dirigirme a la cocina para prepararme algo de comer. Al llegar a la puerta de mi cuarto, me devuelvo para buscar mi móvil, una vez más. Lo tomo entre mis manos y me veo tentado a llamarla. ¡Dioses! Necesito oír su voz. Busco el número de Eun-Yeong y presiono la tecla llamar. Sin embargo, cuelgo antes que me dé tono. Suelto un bufido y me llevo una mano a la frente. ¿Por qué me siento tan frustrado? ¡Joder! Este sentimiento no es propio de mí. Miro de nuevo mi móvil y hago otro intento por llamarla, pero es en vano. Lanzo el celular sobre el colchón de mi cama. No seré yo quien me demuestre desesperado. Me niego a hacer el papel de idiota. «Esperaré a que sea ella quien llame. Siempre lo hacen», pienso y una sonrisa malévola se dibuja en mis labios.
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