Me inclino un poco hacia ella y le doy un beso en los labios. Es un momento mágico. Me siento en paz, lleno, y sobre todo, muy feliz. Hace mucho tiempo que no me siento así. —Creo que me gustaría saber más de ti —comenta ella. —De acuerdo. Contestaré a todas las preguntas que quieras, pero primero explícame, ¿Por qué dices que te sientes como una patata? —Pues tú haces tantas cosas... Eres chef, entrenador personal, estás a punto de abrir tu propio restaurante... y yo… —También… —me callo de golpe al darme cuenta que estoy a punto de revelarle algo que no debo decirle—. También suelo modelar para algunas revistas fitness y he grabado un par de comerciales para televisión —decido hablarle de otra cosa. Decirle que soy actor de cine para adultos, no es algo que tenga entre mis planes. Al

