Dos semanas después Me tambaleo una vez más y sujeto el barandal de las escaleras. Rio a carcajadas sin ningún motivo. Estoy tan desinhibida que no necesito de mucho para que mis emociones afloren con facilidad. Pongo un pie delante del otro y me impulso. Me tambaleo otra vez, aunque logro subir el escalón. A mi derecha, Lara, quien me sujeta con fuerza para que no me caiga. Ella también se tambalea y nos partimos de risa. Siento la mano de Cinthia en mi espalda, empujándome. —¡Par de borrachas! —Espeta la rubia—. Debería darles vergüenza. —Pero… amor. Yo estoy bien —dice Lara—. Tan solo la pasábamos bien —se oye sobria, aunque no sé si está fingiendo. —Mira nada más —la voz de Cinthia es de reproche—. De ti lo acepto, ¿pero de Eun-Yeong? Giro mi cabeza un poco para ver la cara de mi

