Abro mis ojos muy despacio. Me muevo perezosamente, pero dejo de hacerlo al percibir que algo se mueve a mi lado. Termino de abrir mis ojos y miro. Sonrió como tonto al recordar lo que ha sucedido. Traje a Eun-Yeong a casa, luego de haber logrado controlar mis instintos y no terminar follándomela en pleno mirador. ¡Dios! Esta mujer posee el don de volverme por completo loco con tan solo mirarme. No sé cómo logré conducir todo el camino de regreso a casa, sin detenerme a un lado de la vía, arrancarle la ropa y hacerla mía allí mismo, a bordo de mi auto. Ella se remueve y aprovecho para mover un poco el brazo donde ella ha apoyado su cabeza durante toda la noche. Lo tengo entumecido. Eun-Yeong refunfuña y se engurruña. Una enorme sonrisa emana de mis labios. «Es hermosa», pienso m

