Mi vida ha sido un camino lleno de altibajos, momentos de felicidad y también de profundo dolor. Recuerdo cuando era niña, mi madre me abrazaba y me decía que todo saldría bien, que siempre estaría allí para mí. Pero la vida tiene sus propios planes y a los 10 años, mi madre falleció. Mi padre se convirtió en mi roca, mi apoyo y mi guía. Él me dio todo lo que necesitaba, desde amor y cariño hasta educación y oportunidades.
Recuerdo las noches que pasábamos juntos, hablando sobre mis sueños y aspiraciones. Mi padre siempre me decía que podía lograr cualquier cosa si trabajaba duro y creía en mí misma. Me recordaba que la educación era la clave para abrir puertas y alcanzar mis metas. Así que estudié con dedicación y esfuerzo, siempre con el objetivo de hacerlo orgulloso.
Pero la vida es cruel y a los 18 años, mi padre también falleció. El dolor fue abrumador, sentí como si hubiera perdido una parte de mí misma. Sin embargo, él me dejó un regalo que cambiaría mi vida para siempre: un seguro de vida que me dejaría bien acomodada.
A pesar de la comodidad económica, no podía quedarme en mi país natal. La nostalgia y el dolor eran demasiado intensos, cada rincón me recordaba a mis seres queridos. Así que tomé una decisión difícil: migrar a Estados Unidos en busca de una nueva oportunidad.
Con mi título en Gestión Empresarial en mano, pensé que sería fácil encontrar trabajo en Estados Unidos. Pero pronto descubrí que no era tan fácil como parecía. Para trabajar en el país, necesitaba homologar mi título, lo que significaba invertir tiempo y dinero en un proceso burocrático lento y costoso. No lo dude porque tenía el dinero del seguro de vida que no era poco, era mucho dinero en manos de una joven .
Mientras tanto, las empresas no estaban dispuestas a contratarme sin un título reconocido por las autoridades estadounidenses. Fue un período difícil para mí, lleno de rechazos y desilusiones. Pero no me rendí. Seguí adelante, trabajando como freelance y tomando cursos para mejorar mis habilidades mientras esperaba que se homologara mi título.
Recuerdo las conversaciones con mi padre antes de morir, él siempre me decía "Camila nunca te rindas" . Esas palabras resonaban constantemente durante esos días difíciles
Actualmente sigo estudiando virtualmente mientras trabajo , ya qué al conseguir trabajo solo pude hacerlo donde aceptaron sin Homologar Titulo; ahora estoy tomando cursos adicionales , incluso estoy haciendo otros certificados complementarios .
Es curioso cómo funciona nuestra mente cuando estamos bajo presión o estrés constante . Hay veces dónde casi pierdo motivación pero entonces recuerdo esas palabras mágicas .. ‘No te rindas’
Mi padre solia decirme -La educacion es tu salvavidas". En ese momento pensé qué - significaria aquello ; ahora entiendo su punto exactamente .
He estado trabajando arduamente estos últimos tres años intentando alcanzar
ñ todas mis metas pero parece ser muy lento aunque sé perfectamente dónde quiero llegar así haga falta más tiempo aún .
A menudo pienso acerca del futuro incierto . Preguntándome constantemente ¿Y después? Después consigo reconocimiento laboral ? Después logre cierto status ?
Pero rápidamente recuerdo su voz nuevamente -tu decides tu destino- Aún así hay veces donde dudo pero luego veo viejas fotos familiares entonces escucho esa voz nuevamente ; 'Confia'
En ocasiones siento ansiedad o simplemente estrés producto del diario vivir , pero apenas pienso acerca sus consejos ahuyento todo eso rápido ya sea mediante oracion mental hacia ellos ambos padres fallecidos ó repitiendo esas famosas frases repetidas constantemente durante los años
-Mantén calma tu mente camila – ten fe-Como dijo ella mamá ... Asi vivo ..
La vida es un camino lleno de giros y vueltas, y a veces es difícil saber qué nos depara el futuro. Pero una cosa es segura: siempre tengo a mis padres conmigo, en mi corazón y en mi mente. Sus palabras, sus consejos y su amor me guían a través de las dificultades y me dan la fuerza para seguir adelante.
Cuando mi padre me dijo –siempre debes trabajar duro y creer en ti misma para lograr tus objetivos–. Me recordaba que la educación era la clave para abrir puertas y alcanzar mis metas. Y aunque él no está aquí físicamente, siento que su espíritu sigue conmigo, animándome a seguir adelante.
Mi madre también me dejó un legado importante –siempre sé fuerte y valiente, no te rindas nunca ante las adversidades–. Me enseñó a ser una persona independiente y a no depender de nadie más que de mí misma. Me recordaba que la vida es un regalo precioso y que debemos aprovechar cada momento al máximo. Y aunque ella falleció cuando yo era solo una niña, su memoria sigue viva en mi corazón.
A veces me pregunto qué habrían dicho mis padres si estuvieran aquí ahora –¿se sentirían orgullosos de lo que he logrado? ¿me darían consejos sobre cómo superar los obstáculos que se presentan en mi camino?–. No lo sé, pero sí sé que siempre estarán conmigo, cuidándome desde arriba.
La empresa donde trabajo ahora se llama Bustamante & co SA, es una empresa líder en el sector de la gestión empresarial y maneja un portafolio amplio entre esos está la industria de los licores que genera Miles de millones de dólares al año, y estoy muy agradecida de haber podido encontrar un lugar donde puedo aplicar mis habilidades y conocimientos. Aunque todavía no he logrado homologar mi título, siento que estoy haciendo progreso hacia ese objetivo.
En ocasiones pienso en lo lejos que he llegado desde aquellos días difíciles después de la muerte de mis padres –recuerdo cómo me sentía perdida y sola, sin saber qué hacer con mi vida–. Pero luego recordaba las palabras de mi padre –nunca te rindas Camila–. Y esas palabras me dieron la fuerza para seguir adelante.
Ahora miro hacia atrás y veo todo lo que he logrado hasta ahora –he trabajado duro para llegar donde estoy hoy–. Pienso acerca de todos los desafios superados; pienso también acerca de los errores cometidos; pero más importante aún: aprendizajes extraidos.