CAPITULO SEIS

1381 Words
LANE -¿A qué te refieres? Ni siquiera entendí de dónde saqué mi propia voz para preguntar aquello, pero tampoco me importó saberlo en aquél momento, no cuando tenía la mirada de un hombre como él sobre mí. Sus iris azules eran parecídas a las de Kaiden, de ese color que toma el cielo para avisarte que una gran tormenta se avecina, de ese mismo. Sus facciones cinceladas le daban un aspecto maduro y atractivo. Kaiden también era guapo, pero no era el mísmo tipo de belleza, era una más juvenil. Ese hombre pondría a temblar a cualquiera. Dió unos pasos metiendo las manos en sus bolsillos, ni siquiera noté el momento en que se deshizo del cigarro. Sus hombros anchos lucían imponente bajo aquella camisa de aspecto costoso que resaltaba su mirada. -Queremos que seas nuestra hasta que saldes la deuda, no más ni menos -explicó y fruncí mi ceño. Intenté decifrar lo que ambos querían, porque Kaiden era confuso, demostraba demasiado, pero su hermano... él no demostraba nada. -¿Y eso hasta cuándo sería? -Hasta que se nos de la jodida gana -abrí mis ojos al oír a Kaiden. Si tan solo me hubiera atrevido a preguntarle qué rayos le pasaba, pero no podía, no tenía el valor. -Ustedes son los reyes cuando se trata de mentir y manipular. No pienso arriesgarme a pasar más tiempo de lo debído con ustedes -mi mirada viajó hacia ambos-. Quiero saber exactamente cuánto tiempo será eso. No podía arriesgarme a aceptar ir con ellos sin saber cuánto tiempo sería justo hasta pagar la deuda. Ellos podían cambiar de opinión y alargar mi estadía quién sabe por cuánto tiempo. -Una vez que vaya con ustedes, no podré escaparme, no pienso quedarme atrapada en este estúpido juego con gente como ustedes -escupí con odio. De pronto como que se me quitaron las ganas de vivir. Kaiden pareció herido, su ceño fruncído lo delataba, pero su mandibula tensa demostraba todo lo contrario. No caería en su trampa, era obvio que a él le importaba una mierda yo y solo quería llevarme con él para hacerme vaya a saber Dios qué cosas. -¿Gente como nosotros? -preguntó de repente el hermano y me quedé en silencio unos segundos hasta que entendí su pregunta. Debí haberme quedado callada. Pero si ese sería mi final, al menos iba a desahogarme. -Gente tan sucia y cruel, sin respeto por nada ni nadie. Un hoyuelo se formó en su mejilla cuando sonrió cargado de maldad. Jamás podría negarlo, él era uno de los hombres más hermosos que había visto en mi vida, pero lo que tenía de guapo lo tenía de peligroso y cruel. -Nos haces ver como los villanos, cuando este hombre sucio y cruel -utilizó mis mismas palabras mientras apuntaba su pecho- te está ofreciendo salvar a tu familia y sacarte de la miseria en la que vives -como si sus palabras no hubiesen sido ya bastante dolorosas de escuchar, agregó:-. Que no se te olvide quién te metió en esto... Lane. Un escalofrío me recorrió la columna vertebral al oírlo, mi nombre le produjo asco y sentí mi labio temblar. A todo eso, se me había olvidado que estaba en toalla. No solo me veía insignificante ante ellos, también sumamente vulnerable. -Suponiendo que no son los malos, tampoco son los buenos, podrían dejarme ir y olvidarse de todo esto. -No te confundas, niña -su voz se endureció-. No somos los villanos, pero tampoco somos los héroes que van a salvarte sin recibir nada a cambio. -No somos lo que quieres pero sí lo que más te conviene -secundó Kaiden y lo miré, sus manos fueron a mis brazos y su toque cálido me hizo ignorar al hombre detrás de nosotros. Había cambiado su gesto y su voz, otra vez-. Piensa en la niña, si vienes con nosotros prometo cuidar de tu madre y tu hermana. Arquée mis cejas ante la sorpresa que me generaron sus palabras. No le creí. -¿Tantas ganas tienes de que me vaya contigo? Como era de esperarse, una sonrísa burlona se dibujó en el rostro de su hermano, más no le presté atención. -Solo queremos cobrarnos lo que tu padre nos debe, niña, tampoco te emociones. Nosotros jamás salímos perdiendo en nuestro propio juego -no entendí el verdadero significado de sus palabras hasta que llevó sus manos hacia atrás y, del borde del pantalón, sacó un arma. Mis sentidos se pusieron alerta a los segundos y supe que era mi final. ¿Cómo no me había cuenta de aquello? Me aferré al brazo de Kaiden, intentando usarlo como escudo, pero ni siquiera se inmutó ante el acto de su hermano. -Me cansé de esta tontería, Kaiden -le dice a su hermano con tanta serenidad que parecían estar hablando de cualquier otra cosa-. O vienes con nosotros y salvas a tu madre y a tu hermana, o asesino a tu padre y ahí deberás hacer algo más que bailar para pagarme. Tienes dos minutos. -¿Qué? Él guardó su arma otra vez y comenzó a caminar hacia la puerta, miré a Kaiden pero este me dió la espalda, yendo tras su hermano. Lo estaban haciendo a propósito, me estaban apretando la soga en el cuello y, si no me decidía rápido, iban a dejarme sin aire. Y claro que Kaiden no discutió con su hermano, si él también quería llevarme. No podía permitir que siempre obtuviera lo que quisiera, y lo odié por eso, por creer que sí. Pero al final, me rendí, porque ellos tenían razón, no importaba cuán mentirosos o manipuladores fueran, el juego siempre estaba a su favor y los repudiaba por eso. -Está bien -solté, dejando salir el aire contenido en mis pulmones. Kaiden se giró expectante hacia mí, a diferencia de su hermano, que abrió la puerta sin mirarme-. Iré con ustedes. -Claro que lo harás -dijo él con seguridad, saliendo sin mirar atrás. Kaiden sonrió y joder, debía buscar una forma de que aquél gesto no causara tanto revuelo en mi interior. Noté como dudo en hacer algo, pero solo caminó hacia mí y me abrazó. Y estuvo mal. Porque se sintió bien. Porque, de algún modo, fué reconfortante. Porque una parte de mí disfrutaba que Kaiden hiciera aquello. -Ni pienses en volver a huir -advirtió en mi oído-. No voy a perdonartelo tan fácil, amor. • • • Me pasé el suéter n***o sobre la cabeza, acomodandolo sobre la remera blanca y arreglé un poco mi cabello con mis dedos. Guardé mis pocas pertenencias en la vieja mochila negra y suspiré al verme frente al espejo. Pedazo de vida me había tocado. Bajé los escalones con lentitud, divisé dos camionetas todoterreno negras aparcadas fuera, ambas estaban encendidas pero no encontré a Kaiden por ningún lado, solo a su hermano apoyado en una de las puertas traseras. Caminé hacia él con la cabeza gacha, me intimidaba y tener que estar cerca de él me ponía nerviosa. Mi mano estuvo sobre la manija cuando él me tomó del brazo, deteniendome. Miré su agarre y apartó su mano, dejando una sensación de hormigueo donde había tocado. -¿Quién te hizo esas marcas? Supe a lo que se refería en cuanto ví mi reflejo en el vidrio polarizado. Era imposible no ver aquellos golpes. Pero que los notara no me extrañó, el que me preguntara por ellos sí. -No te importa. Que infantil. Tomó mi mentón con una de sus frías manos, obligandome a mirarlo, su gesto seguía impasible. -No me busques -advirtió. -Fué Ian -solté-. Ian me golpeó. Al oír mi respuesta tardó unos segundos en soltarme, sus iris cavando en mis ojos, buscando algo más. -Tu padre parece no tenerle miedo a la muerte -se mantuvo en silencio unos segundos, finalmente me hizo una seña para que entrara a la camioneta y obedecí, ocupando lugar al lado de Kaiden-. Jonah, a casa de Ian. Le habló al conductor y este en seguida arrancó rumbo a mi casa. -¿Qué vas a hacer, Kieran? -Kaiden hizo la pregunta que se formuló en mi mente. Kieran. -Dejarle en claro al padre de Lane que, jugar con fuego, es menos peligroso que jugar con nosotros. Nadie toca lo que me pertenece y sale ileso.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD