Maikel. Y sin mediar palabras estrella sus labios contra los míos, los muevo de manera delicada eso espero ya que nunca he besado a nadie, no soy ningún experto en besos ni nada de eso. Nuestros labios se mueven al compás y en sincronía, rodeo su cintura y la pego más a mi cuerpo así profundizando e intensificando más el beso, un pequeño gemido se le escapa al tocar mi lengua con la suya. No quiero que este beso se acabe nunca, pero en algún momento tenemos que respirar y eso es lo que nuestros pulmones pueden en este momento aire. Me separo de ella lentamente y pego mi frente a la suya. —No es un sueño ¿verdad? —. Susurra ella. —No mi pequeña, es real—. Vuelvo atacar sus labios y soy correspondido con la misma intensidad, nuestros labios se mueven de forma demandante cada uno quiere má

