Marian solo negaba con la cabeza mientras aventaba la servilleta era claro que quería ocupar el lugar de mi niña Lupita. — Un día — le contesté secamente a Brenda. La realidad era esta quería estar con ella para olvidarme de Lupita en toda la cena me mostraba fastidiado lo único que pensaba era irme de aquel sitio. — Lo siento Brenda, pero ya nos vamos tenemos cosas que hacer — le dijo a Brenda como siempre me salvaba. — Los puedo llevar o algo — decía ella queriendo ir con nosotros. — Tranquila yo te llamo — le dije tratando de que ella se fuera. — Bueno hermoso estaré esperando tu llamada — me dijo ella queriendo darme un beso, pero yo me aparté de ella no la soportaba. Salimos del restaurante y Marian me dice: —Que bueno que no dejaste que viniera con nosotros — me dijo ella

