Dejé a Manuel regañando a su hijo y fui hasta mi habitación, necesitaba buscar algo que me sirva de ayuda en la situación de Marrota, así que no me hice esperar, busqué una laptop que había en esta habitación cuando llegué y empecé a indagar sobre el cáncer que afecta a Marrota; pasaron varios minutos de búsqueda hasta que di con una clínica que está trabajando en un nuevo experimento con un virus, el cual es inyectado en una célula cancerosa y está es desintegrado por este, pero aún no se ha llevado a cabo en humanos.
No es mucho, pero es un gran adelanto, así que tomé el móvil y marque, para saber mayor información.
—joven, el señor Manuel quiere verla— Rosa irrumpió en mi habitación sin haber tocado
—¿esperabas verme desnuda? — cerré el bulto en el cual empacaba
—nunca se pierde la esperanza— sonrió de manera lasciva
—no todos los días se está de suerte— salí de la habitación rumbo al despacho de Manuel, pero me detuve abruptamente al escuchar los gritos provenientes del lugar
» —Es increíble que una mujer tenga más dominio que tu Javier—
—ella no tiene más dominio que yo papá, si a leguas se le nota que es sanguinaria, ella solo quiere quedar bien contigo—
—es lo mismo que te acabo de decir, si es sanguinaria como tu dices, sabe tener control y es por eso que decidí, te vas a casar con 93 o de lo contrario no serás mi sucesor—
—¿que diablos dices? — sí, ¿que diablos fue eso?, Manuel se está volviendo loco
—cómo escuchaste Javier, te vas olvidando de tu novia la mexicanita esa y vas pensando en cómo conquistar a 93—
—que no se te olvide que también somos mexicanos y yo ni que estuviera con la rechura de mi vida me caso con esa marimacho—
Era momento de irrumpir, no voy a dejar que un pelele como él me insulte, toqué la puerta y escuche la voz de Manuel indicarme pasar
—que bueno que llegas 93— Manuel se veía sonriente y victorioso, mire a mi costado derecho y vi a Javier el cual tenía cara de pocos amigos
—¿para qué soy buena señor? —mantuve mi postura firme en todo momento
—necesito que trates de sacarle toda la información a Maritza, si es así coló se llama, ya que tú la salvaste de las garras de mi hijo, ella se sentirá más segura contigo y por ende te podrá contar qué tanto saben de nosotros — le dio una calada a su puro
—de acuerdo... Señor Manuel, ya que usted sabe quién es su infiltrado, mi trabajo aquí terminó, así que en cuanto termine de hablar con Maritza me regreso con Marrota — Manuel se sorprendió de tal manera que se atoro al intentar calar de su puro nuevamente —¿sucede algo señor? —
—no... Solo que no me había percatado de esto—habló haciendo gesto con sus manos —¿no has pensado en quedarse y trabajar con nosotros? — me vio con escrutinio
—vamos papá, ¿no estarás hablando en serio.?— su voz impostada me hirvió la sangre
—me dio mejores resultados que tú, así que, sí, habló muy en serio — le miró con severidad y luego volvió su mirada hasta mí —no necesito una respuesta inmediata, quiero que lo pienses bien—
—no tengo nada que pensar señor Manuel, mi lugar es con Marrota y ahí voy a estar siempre y si me permite, iré hablar con Maritza— camine hasta la salida, pero antes de salir Javier habló
—¿estás seguro que quieres que me case con ella, cuando ni a ti te respeta?— el sarcasmo impero en sus palabras, las cuales adorno con una carcajada grotesca
Me gire en dirección a ellos —no soy medallita de oro ni trofeo de nadie, si estoy aquí es porque pagaron por un servicio y una vez cumplido este yo me marcho, no estoy aquí para cumplir los deseos de nadie y mucho menos para casarme— les mire seriamente —si quisiera casarme don Manuel— nótese el sarcasmo —su hijo sería el último hombre en la tierra con el cual quisiera hacerlo—
—brincos dieras porque te pelara— se burló
—no me considero necesitada de un ser insípido como tu Javier... Seamos honesto ¿qué tienes tú, que me provoque dar brincos por qué estemos juntos? — reí con ironía
Javier se puso de pies y se colocó delante de mí, tomó mi mano y la llevó hasta su entrepiernas —tengo esto— su mirada dura, penetro en lo más profundo causando escalofrío en mi piel
Reí a todo pulmón —¿con algo tan pequeño como esto? — reí nuevamente —creeme que he tenido mejores — mire a su padre con descaro y salí.
Todo el camino hasta el establo en el cual estaba Maritza iba haciendo un plan mental de cómo salir airosa de esto, porque estaba como carne en el garabato siendo merodeada por leones, no es que tema por la reacción de Manuel contra mí, sino por las repercusiones que podría tener con el clan. Abrí la puerta que daba acceso hasta donde estaba Maritza y encendí la luz
—por favor, ayúdame a salir de aquí... Solo estoy cumpliendo con mi trabajo — rogó Maritza al borde de las lágrimas
—perdoname Maritza, ¿así es como te llamas? — me quedé de pie al lado de la puerta, mientras la veía amordazado en una silla
—mi nombre es Johann y tengo un hijo de apenas 3 años... 93,Si me dejas ir juro quemar el expediente de Manuel y de su hijo— me miró con seguridad
—dime qué tanto sabe la agencia de Manuel y su hijo— tome una silla y me senté frente a ella
—no mucho... Solo saben que forman un cartel que emigró de México y opera aquí en Puerto Rico y que opera a través de narcotienditas— se quedó pensando por un momento —solo se supo del laboratorio en Colombia y de la residencia en la cual fue atacado—
—¿cómo se que lo que me estas diciendo es cierto? —
—te lo juro por la vida de mi hijo, que es lo más sagrado que tengo... Como prueba de que no miento, te diré algo de suma importancia — me miró como si le fuera difícil decir aquello, como si temiera a mi reacción —tengo un chip de rastreo en la planta de mi pie izquierdo, que se activa si la agencia dura dos días sin saber de mí — trago duro
—eres una cabron*— me puse de pies y salí del establo en busca de Manuel
Lo vi subir las escaleras y le llamé —necesito un escaner metálico ya— alce mi vista hasta él
—¿qué sucede? — empezó bajar las escaleras
—Johann tiene un chip de rastreo y si eso es cierto ya debemos estar sobre el radar de la CIA, DEA o hasta de la INTERPOL—
—es una mal parid*, llevatela en el auto, da varias vueltas y dejala tirada, no sería conveniente ahora matar a una agente de la CIA, eso afectaría mis planes y arruinaría mis negociaciones— volvió a subir las escaleras.
Hice como Manuel me ordenó, empecé a dar varias vueltas en los alrededores de la casa con ella, luego dimos varias vueltas más en círculos. Claro está que tenía una capucha, la cual le retire cuando empecé a conducir de manera lineal y fuera de la casa de seguridad de Manuel
—Debes hacerlo rápido, el chip ya se activó —
—una pregunta Johann, ¿la policía sabe de mi? — le mire por el rabillo del ojo, ya que debía estar atenta a la carretera, por si aparecía compañía
—no, porque más que verte como una matona, te vi como una niña inofensiva, con una mirada completamente vacía e inexpresiva, que por un momento te vi como si estuvieras cautiva de ellos, pero veo que me equivoqué —
—solo espero que por tu bien, sea cierto todo esto que dices, porque no me gustaría dejar a tu pequeño huérfano — pise el acelerador y a parque a las orillas de un barranco —no puedo dejarte más cerca, ¿estás segura que tu GPS se activó? — la ayudé a ponerse de pies junto a un árbol
—sí, estoy segura que ya deben de estar de camino al ver todas las vueltas que dimos — sonrió nerviosa
—bien— la ayude con el nudo de sus muñecas y me marché.