Cristian fitzy narrando: — Habla papá — le digo a mi hija. Maya solo está en pañal y ropa interior, deja escapar algunos chillidos y sostiene sus pequeñas piernas. — Sabes que todavía no puede, ¿verdad? — dice Juana. — Claro que lo sé, pero cuanto más hablo, más se acostumbra a — hablar — ¿no es así, mi amor? Huelo su barriga y ella sujeta mi cabello con fuerza con sus manos y tira de ellos. — Hija, vas a dejar calvo a papi — le digo. Maya es tan gordita, la cosita más linda del mundo. Mis sobrinos siempre vienen a visitarla, Helena se pasa horas jugando con ella, también Luna, pero son solo bebés y aún no entienden lo que es jugar. — ¿Gran chico? — llama a Joana. — ¿Sí? — Hablo. — Puedes traerme esta maleta — la miro que está de puntillas y se estira para tratar de alcanzar la ma

