Capítulo 5

1274 Words
Cristian fitzy narrando: Me quedé en mi sala con mil pensamientos, aún no podía creer que ella estuviera ahí, y que llegara en el momento en que yo estaba sin camisa. De solo imaginar su mirada sobre mi cuerpo, ya empiezo a sentirme excitado, la mujer me devoraba con sus ojos, y me gustaba… no era como las otras veces, esta vez era diferente. Salió de mis pensamientos cuando Ava viene a darme la camisa, le agradezco y luego me visto, como mi chaleco estaba sucio, solo tenía puesta la camisa de vestir, que ahora era celeste. Dejo los dos botones superiores desabrochados y me subo las mangas de la camisa hasta el codo, dejando varios tatuajes a la vista. Me siento en mi escritorio y me pongo pensativo, escucho que se abre la puerta y que Marius entra. - ¿Algún problema? -pregunta. —No, ¿quieres algo? Pregunto. “Quiero hablar con usted acerca de una nueva contratación”, dice. "¿Y quién sería?" — Pregunto. "Alisson", responde. Contengo la respiración, ¿volverá a trabajar aquí? "Sí... ¿Volverá a ser secretaria?" — Pregunto. "Y eso es de lo que iba a hablar", dice, sentándose frente a mí. "Puedes hablar", le digo. — Será ascendida —dice— Alisson ahora trabajará junto al equipo que diseña el software y será responsable de ellos, eso incluye supervisar y ser responsable de pasarme lo que se necesitará para que los proyectos estén listos. — Pero ese es mi trabajo — digo confundido, sin saber a lo que se refiere. — Y eso era exactamente a lo que quería llegar —dice— trabajaréis juntos. - ¿Qué? —pregunté— ¿por qué? — Alisson se graduó en ingeniería de software —dice— será una gran profesional, confío en ella. "¿Así que no confías en mí?" — Al contrario, confío mucho en ti, los dos seréis un gran equipo —dice emocionado. "¿Cuándo viene a trabajar?" — Pregunto. — El lunes —dice— ella acaba de llegar, estaba organizando la mudanza. "Esto no va a funcionar", digo en voz baja. — Claro que lo hará, podrás sentarte con ella —dice— quién sabe, tal vez no te lleves bien. Él sonrió. — Lo dudo mucho, por lo que le hice debe odiarme — digo. "¿Y quién dijo que sería fácil?" —él dice— “no lo harás, y necesitas buscar su perdón, tal como lo hiciste con Victoria. Él está en lo correcto. — Genial, puedo aprovechar esta oportunidad de trabajar juntos para acercarnos a ella, y así lograr que me perdone por la forma en que la traté en el pasado —le digo— y lograr demostrarle que soy una nueva persona. —Perfecto, no desperdicies esta oportunidad —dijo levantándose— tenemos una reunión en cinco minutos. Así que me deja en paz. No dejaré pasar esta oportunidad. [...] Han pasado dos días desde mi reunión con Alisson y no la he vuelto a ver desde entonces. Esto termina poniéndome aún más ansioso por verla el lunes. Hoy era viernes e iba a tener una cita con mi psicóloga, Marius siempre me da la mañana libre para poder ir a las citas. Ya regresaba a casa, me iba a duchar para luego ir a la empresa, cuando recibí una llamada de Victoria. Detengo el coche en el semáforo y abro. "Hola, Vic", le digo. — Hola Cris —dice— podrías hacer algo por mí. - ¿Lo que sería? — Pregunto. — Estoy muy ocupado en la oficina y Marius está en una reunión, Madison está fuera y Eliza está ocupada en el trabajo — dice, todavía no sé a dónde va. "¿A dónde vas con esto?" — Pregunto. "¿Podrías recoger a los niños de la escuela y dejarlos en la casa de tus padres?" — Claro, ahora voy a colgar porque cambió el semáforo — Me despido de ella y me dirijo hacia la escuela. Llego al lugar en cinco minutos y ya veo salir a unos niños, estoy esperando a que se vayan mis sobrinos cuando veo a un niño parado en el portón tratando de amarrarse el zapato. Me acerco a él que no nota mi presencia. — Puedo ayudarte a atarlo — digo, llamando su atención. Él está en silencio. Sonrió. - ¿No vas a hablar? — Pregunto. “Mi madre me dijo que no hablara con extraños”, dice, luego se tapa la boca con las manos. Me río. —Tu madre tiene razón, pero no te haré daño —digo. “Eso es lo que diría una persona que quiere hacerme daño”, dice. - Cierto – digo mirando hacia adelante donde veo a mis sobrinos corriendo hacia mí. — Tío Cris — dice Helena abrazándome, seguida de los trillizos. Miro al pequeño frente a mí. — No te haré daño, ahora que estamos en presencia de mis sobrinos, ¿puedo amarrarte el zapato? - Pregunto, él aún desconfiado, asentí. Me acerco a él y me agacho frente a él, le ato el zapato y luego me alejo. “Gracias”, dice el pequeño. "De nada", sonrió amablemente. "Liam", escucho decir a alguien. “Papá, ese buen chico me ató el zapato”, dice el niño que ahora sé que se llama Liam. "Eso es genial", dice el padre. — Te conozco de algún lado — digo mirando al chico. — Soy Brandon Ferrari, trabajé en RRHH en su empresa, Cristian fitzy — dice mirándome. — Ahora me acuerdo —digo— ya no te vi en la empresa. — Ya no trabajo ahí, heredé una fábrica de autos y ahora me dedico a eso —dice. — Qué bueno, fue bueno verte —hablo sinceramente— ahora me tengo que ir, adiós Liam. El niño me saluda con la mano y luego se va con su padre, acompaño a mis sobrinos al auto y los pongo en el asiento trasero. Por suerte hoy vine con mi Maserati, tiene cuatro puertas y es superespacioso, solo para poder llevar la guardería de mi hermano. — Tío, ¿dónde está nuestra madre? — pregunta Ryan. — Está ocupada en la oficina y me pidió que te recogiera —digo terminando de amarrarte con el cinturón — Te voy a dejar en casa de mis padres. Me subí al auto y luego nos fuimos. “Voy a pedirle a la abuela que haga un pastel de chocolate”, dice Dylan. "Voy a pedirle que haga palomitas de maíz dulces", dice Harry. — Quiero helado de maracuyá — dice Helena. — Que tus padres no se enteren —digo— sabes que no les gusta que comas muchos dulces. — Pero no te importa, ¿no tío? —pregunta Helena. — Claro que no, soy el tío divertido. — digo. Los dejo en casa de mis padres y voy a mi ático, me doy una ducha rápida y me visto con un traje n***o, luego me dirijo a la empresa. Pero no puedo olvidar a ese niño, me parece muy familiar... seguro que su padre es Brandon. Lo conocí antes cuando trabajaba en la empresa, era un buen tipo, nunca tuve una amistad con él, pero tampoco tuve ninguna enemistad. Él era lo suyo, y yo siempre estaba haciendo mierda, me da vergüenza recordar lo que hacía antes, pero la gente evoluciona y se vuelve mejor. Así es la vida, no evolucionamos una sola vez, evolucionamos todos los días, eso es lo que nos hace mejores.
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