Nunca había visto a tantas personas en la mansión, al menos no de esta manera, como si en verdad todos nos lleváramos como buenos conocidos. Estaba en verdad preocupado, los Peraya y este nuevo fiscal en mi casa compartiendo la mesa como si no fuéramos enemigos. Edie se veía contento compartiendo con todos, ese pequeño Fiat lo llamaba tío sin ninguna pisca de vergüenza ni pena. La amenaza de este fiscal me tiene en zozobra, se lo veía convencido de atraparme, hasta que Edie nos interrumpió, cada día más personas saben de él y no puedo evitar sentirme angustiado. — Estás molesto? — Escucho la voz de Edie a un lado mío sorprendiéndome. — Hay muchas personas en la casa. — Sé que me veo tenso y tal vez mi manera de responder es tosca. — ¿No te gusta que sean parte de nuestra familia? — Ha

