Era un hermoso día, el cielo estaba azul, el sol brillaba en lo alto y un montón de niñas y niños corrían de un lugar a otro. Ahí, cerca de ellos un Andrés vestido informal se mezclaba con la escena, o por lo menos lo intentaba. Los demás padres lo veían curiosos, sin saber si acercarse o no, pues la sonrisa del hombre contrastaba con la mirada de hielo que tenía, la cual no podía ocultar ni con sus lentes oscuros. Finalmente uno de ellos tomó valor y decidió dirigirle la palabra al intimidante anfitrión. - Es un gusto verlo en un evento así. Es bueno tener otros padres preocupados con quienes pasar el rato. - Sí, tú sabes, soy un papá preocupado, de los que pasan tiempo con sus hijas, juegan y ven esos dibujos de mujeres con alas que lanzan brillos con un palo. - ¿Se

